Aparato urinario

El aparato urinario está formado por un conjunto de órganos (riñones, uréteres, vejiga y uretra) cuya función principal es extraer de la sangre los productos de desecho del metabolismo celular y eliminarlos hacia el exterior del cuerpo. Sin embargo, tiene también otras funciones no menos relevantes, como mantener la homeostasis del equilibrio ácido-base (regulación del pH de los líquidos corporales) y la regulación del volumen de líquido extracelular, es decir, el equilibrio hidrosalino del organismo.

La unidad estructural y funcional renal es la nefrona, situada principalmente en la corteza renal, responsable de la purificación y filtración de la sangre y de la formación de orina. Cada riñón contiene alrededor de 1.200.000 nefronas, con una estructura compuesta por un corpúsculo renal (de Malpighi) en comunicación con un túbulo. El corpúsculo renal está formado por una estructura esferoidal formada por la cápsula de Bowman y un ovillo capilar (glomérulo) contenido en su interior. La cápsula está revestida interiormente por un epitelio aplanado y está abierta al polo vascular, a través del cual penetra la arteriola aferente y sale la eferente, y al polo urinario, que comunica con el sistema tubular renal. El sistema tubular está formado por el túbulo contorneado proximal, el asa de Henle, el túbulo contorneado distal y los túbulos colectores.

La sangre penetra en la cápsula de Bowman a través de la arteriola aferente. El ultrafiltrado se recoge en el espacio existente entre la cápsula y el ovillo glomerular, desde donde pasa al sistema tubular, donde el ultrafiltrado plasmático se modifica. El funcionamiento de la nefrona se basa en el intercambio de iones: cuando el líquido sanguíneo penetra en la cápsula de Bowman, se realiza la filtración primaria en que el sodio, el agua, los aminoácidos y la glucosa se reabsorben parcialmente gracias a la semipermeabilidad de las paredes y microtúbulos de los glomérulos.

El túbulo distal responde a la hormona antidiurética y su permeabilidad al agua es alta en presencia de la hormona y baja en su ausencia. También en el túbulo distal, el potasio puede ser reabsorbido o segregado. Por su parte, la aldosterona estimula la reabsorción de sodio y la secreción de potasio. En el túbulo distal se produce además la secreción de hidrogeniones amoníaco y ácidoúrico, y la reabsorción de bicarbonato, con un pequeño transporte de sustancias orgánicas. Este segmento de la nefrona posee baja permeabilidad a la urea. En el túbulo colector, la hormona antidiurética controla la permeabilidad del agua a lo largo de su longitud. En presencia de la hormona, el fluido tubular hipotónico penetra y pierde agua. El sodio y cloruro se reabsorben y la aldosterona estimula el transporte de sodio. El potasio, los hidrogeniones y el amonio también son reabsorbidos por el túbulo colector. Cuando la hormona antidiurética está presente, la «velocidad de reabsorción de agua excede la velocidad de reabsorción de soluto y la concentración de sodio y cloruro aumenta.

El túbulo colector es relativamente impermeable a la urea.

La orina formada llega a la pelvis renal a través de los conductos colectores y a través de los uréteres viaja hasta la vejiga urinaria, donde es almacenada y posteriormente eliminada por la uretra.

Retención hídrica

Cuando por alguna causa se produce en el organismo un desajusteen el equilibrio hídrico y electrolítico, ciertas cantidades de agua son retenidas en el espacio tisular intercelular o intersticial, o en cavidades del organismo, y se producen edemas. Las causas pueden ser de índole tan diversa como:

• Problemas relacionados con los hábitos alimentarios, como el exceso de ingesta de sal en las comidas y/o bebidas (no se debe olvidar que muchos refrescos y aguas con gas contienen cantidades de sodio, en las cuales normalmente no se repara) o un déficit de proteínas en la dieta.

• Problemas relacionados con el estilo de vida: sedentarismo, una simple falta de sueño o situaciones prolongadas de estrés.

• Problemas orgánicos, como alteraciones hormonales, cardiocirculatorias o linfáticas, o problemas renales.

La retención de líquidos en las extremidades (tobillos, piernas, muslos, manos, etc.) se aprecia fácilmente por la hinchazón y porque, después de presionar la piel durante unos segundos con el dedo, queda una marca de hundimiento que tarda unos instantes en recuperarse.

Plantas medicinales con acción diurética

Si se constata una retención hídrica de tipo leve o moderado (edemas) o en caso de hipertensión, pueden ser de utilidad las plantas diuréticas que ejercen un efecto de «lavado» renal al aumentar la excreción de agua a través de estos órganos. Son muchas las especies vegetales a las cuales se les atribuye actividad diurética, pero no en todos los casos se ha comprobado su acción. A continuación se describirán las principales plantas, de uso más común, que cuentan con principios activos con acción diurética demostrada.

Abedul (Betula alba L., familia Betulaceae)

El abedul es un árbol de hoja caduca que puede alcanzar 20 m de altura. La corteza es blanca y fácilmente exfoliable cuando es joven, ennegrece con el tiempo y no exfolia. Las ramas son alternas, amarronadas y con pelos simples cuando son jóvenes. Las hojas tienen nervadura penniforme, son pecioladas (pecíolo fino y cubierto de pelo simple), triangulares, con el borde aserrado, ápice agudo y base acorazonada, verde oscuro y brillante por el haz y claras y brillantes por el envés. Las flores masculinas y femeninas se disponen en amentos. El fruto en aquenio, elíptico y marrón, está provisto de 2 alas laterales translúcidas. Se utilizan las hojas.

Composición química. Contiene el 2-3% de flavonoides, particularmente hiperósido y quercitrina. También contiene alcoholes triterpénicos y ésteres del damarano. Otros constituyentes son glucósidos monoterpénicos, sesquiterpenos y glucósidos sesquiterpénicos, taninos, trazas de aceite esencial y, aproximadamente, un 4% de minerales, en particular potasio. Las hojas frescas contienen más del 0,5% de ácido ascórbico. La Real Farmacopea Española (RFE) precisa que el contenido mínimo de flavonoides totales, expresados como hiperósido, debe ser, al menos, del 1,5% respecto a la droga desecada.

Actividad farmacológica. Se supone una posible acción sinérgica de varios flavonoides y compuestos fenólicos. Varios flavonoides han mostrado actividad inhibidora sobre las hidrolasas específicas de neuropéptidos que regulan la formación de orina a través de la excreción de iones de sodio (Borman y Melzig, 2000). Ciertos flavonoides (quercetina y otros compuestos fenólicos) presentes en las hojas de abedul pueden contribuir a la formación acelerada de orina (Melzig y Major, 2000). Las sales de potasio que contienen las hojas pueden aumentar la acción de los flavonoides (Petkov, 1988). Según el informe de evaluación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), los extractos totales de las hojas de Betula spp. deben ser considerados el ingrediente activo. Aumenta la excreción de agua y de electrólitos, y ejercen un efecto de arrastre que previene la formación de arenillas y cálculos renales.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios menores. La monografía del European Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP) indica las hojas de abedul como terapia de irrigación en trastornos inflamatorios e infecciones bacterianas de las vías urinarias, así como en caso de arenillas renales. Se ha utilizado tradicionalmente como diurético y como tratamiento de apoyo de trastornos reumáticos.

Posología. La EMA para uso oral en adultos y ancianos (no lo recomienda para menores de 12 años, por falta de datos) recomienda:

• Hojas secas para infusión: 2-3 g; máximo diario: 12 g, divididos en 4 dosis.

• Hojas en polvo: 650 mg; máximo diario: 1,3 g, divididos en 2 dosis.

• Extracto seco: 0,25-1 g; máximo diario: 4 g, divididos en 4 dosis.

• Extracto líquido preparado a partir de hojas frescas: 15 ml, 2 o 3 veces por día.

• Extracto líquido de hojas frescas estabilizadas mediante vapor de etanol al 96%: 2,5 ml; máximo diario: 7,5 ml, divididos en 3 dosis.

Duración de tratamiento: períodos de 2 a 4 semanas. Si los síntomas persisten durante el tratamiento, es preciso consultar con un médico o profesional de la salud cualificado. Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

El ESCOP recomienda:

• Infusión con 2-3 g de droga seca, de 2 a 3 veces al día.

• Tintura (1:10): 2 ml, 3 veces al día.

• Jugo fresco: 15 ml, 3 veces al día.

Seguridad. La monografía EMA hace las siguientes advertencias:

• Contraindicaciones:

• Hipersensibilidad al polen de abedul o de la sustancia vegetal.

• Condiciones en las cuales se recomienda una ingesta de líquidos reducida (p. ej., enfermedad cardíaca o renal grave).

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas como fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina durante el uso del medicamento, se debe consultar a un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones: no se han descrito.

• Efectos secundarios: se han comunicado trastornos gastrointestinales (náuseas, vómitos y diarrea) y reacciones alérgicas aunque no se conoce su frecuencia.

Cola de caballo (Equisetum arvense L., familia

Equisetaceae) (v. fig. 8 Láminas en color)

Es una hierba vivaz, con tallos que surgen de un rizoma subterráneo ramificado. Los tallos son de dos tipos: fértiles y estériles; los fértiles se desarrollan antes que los estériles, son amarronados, huecos y nudosos, no realizan la fotosíntesis y acaban en un estróbilo formado por esporofilos en forma de escudete con esporangios donde se forman las esporas; los estériles alcanzan hasta 1 m de altura, están ramificados en la mitad superior con nudos y entrenudos huecos. De los nudos salen las hojas que lo envainan. Se utilizan los tallos estériles.

Composición química. Los componentes principales son flavonoides y silicio. Es rica en sales minerales (15-20%) y contiene del 5 al 10% de silicio, del cual una pequeña parte se encuentra en forma soluble (silicio orgánico). Contiene, además, esteroles, ácido ascórbico y ácidos fenólicos que, aunque abundantes en primavera, desaparecen de la planta después. Los flavonoides varían según la variedad y el ciclo vegetativo de la planta.

Actividad farmacológica. Distintos estudios demuestran una acción diurética suave, atribuida a su contenido en flavonoides (y otros compuestos fenólicos) y potasio, caracterizada por un suave incremento de la eliminación renal del agua y el aumento de flujo en los uréteres sin que afecte prácticamente al equilibrio electrolítico.

En diferentes publicaciones se han descrito otras acciones: hemostática y remineralizante, esta última basándose en el hecho de que el silicio interviene en la estructura del tejido conectivo y en elmetabolismo fosfocálcico.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios menores.

En uso tradicional, se ha estado empleando en caso de edemas postraumáticos (Comisión E) y afecciones inflamatorias renales y vesicales. También se ha utilizado como terapia de irrigación (aumento de la diuresis) en infecciones bacterianas, trastornos inflamatorios de las vías urinarias y eliminación de arenillas renales.

En uso tradicional, se ha empleado por su contenido en sales minerales y silicio, en artrosis y en la remineralización ósea En aplicación tópica local, se utiliza como tratamiento de soporte de la cicatrización de heridas.

Posología. Según la monografía de la EMA, para uso oral, en adolescentes mayores de 12 años y adultos (no recomienda su uso en menores de 12 años por falta de datos) se recomienda:

• En infusión: 2-3 g en 250 ml de agua hirviendo, 3-4 veces al día.

• Polvo: 570 mg, 3-4 veces al día.

• Jugo obtenido de planta fresca (1:1,6-2,0): 20 ml, 3-4 veces al día.

• Extracto líquido (1:4-5) con etanol al 31,5% (m/m) como líquido extractivo: 20 gotas, 3-4 veces al día.

• Extracto líquido (1:5) extraído con: etanol al 96% (v/v)/agua/vino dulce (16,5/13,5/70; m/m): 30-40 gotas, 3-4 veces al día.

• Extracto líquido (1:5,5) extraído con: vino dulce/etanol al 96% (v/v; 91/9; m/m): 25 gotas, 3-4 veces al día.

• Extracto seco (4-7:1) solvente de extracción: agua, 185 mg, 3-4 veces al día.

• Extracto seco (7,5-10,5:1) solvente de extracción: etanol al 70% (v/v): 200-225 mg, 3-4 veces al día.

Duración de tratamiento: períodos de 2 a 4 semanas. Si los síntomas persisten durante el tratamiento, es preciso consultar con un médico o profesional de la salud cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

La Comisión E recomienda:

• En uso interno, salvo otra prescripción, una dosis diaria de 6 g de droga vegetal en infusión o su equivalente en las distintas preparaciones, acompañada de abundante ingesta de agua.

• En uso externo, 10 g de droga vegetal en infusión en 1 l de agua para aplicar en forma de compresas.

Seguridad. La monografía EMA hace las siguientes advertencias:

• Contraindicaciones:

• Hipersensibilidad al polen de abedul o de la sustancia vegetal.

• Condiciones en que se recomienda una ingesta de líquidos reducida (p. ej., enfermedad cardíaca o renal grave).

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas como fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina durante el uso del medicamento, se debe consultar a un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones: no se han descrito.

• Efectos secundarios: se han comunicado trastornos gastrointestinales (náuseas, vómitos y diarrea) y reacciones alérgicas aunque no se conoce su frecuencia.

Debe tenerse cuidado con su confusión o falsificación con Equisetum palustre L., con alto contenido en palustrina y que puede ser tóxico, especialmente en animales herbívoros, aunque se desconoce el alcance de su grado de toxicidad en seres humanos.

Diente de león (Taraxacum officinale Weber,

familia Asteraceae)

Es una hierba vivaz sin tallo, de gruesa raíz carnosa de cuya cima surgen uno o más brotes en forma de roseta de hojas lanceoladas, dentadas en el borde y partidas en lóbulos arqueados hacia la base que recuerdan dientes , a lo que debe el nombre de «diente de león»; el grueso nervio central (rojizo en la base) de la hoja se transforma en el pecíolo. Las flores son amarillas y se agrupan en cabezuelas sustentadas por un pedúnculo largo (hasta 50 cm), hueco, con finas y superficiales costillas longitudinales. Los frutos son aquenios, de color marrón o rojizo cuando están secos, elípticos y rugosos, y en su parte superior presentan dientecillos divergentes que bordean a un filamento que soporta en el ápice un vilano (penacho de pelos). Cuando los frutos están maduros, el capítulo se convierte en una esfera plumosa que facilita la dispersión mediante el viento. La droga la constituyen las hojas desecadas, las raíces y los rizomas secos.

composición química. Las raíces contienen lactonas sesquiterpénicas del tipo eudesmanólido y germacranólido; alcoholes triterpénicos y fitosteroles; ácidos cafeico y phidroxifenilacético, y potasio. También tienen un contenido variable de inulina; en otoño, la raíz seca contiene por encima del 40% y en primavera, alrededor del 2%.

Las hojas contienen lactonas sesquiterpénicas de tipo germacranólido, glucósidos, triterpenos, como el cicloartenol, fitosteroles, ácido p-hidroxifenilacético, flavonoides como apigenina- 7-glucósido y luteolina-7- glucósido, ácidos grasos furánicos y sales minerales, particularmente potasio (más del 4,5% en la hoja seca).

Actividad farmacológica. La raíz tiene acción colerética, colagoga y se considera aperitiva. Las hojas tienen acción colagoga y diurética salurética (atribuida a los polifenoles y a las sales de potasio).

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA, para las hojas, acepta su uso oral a fin de aumentar la cantidad de orina para lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornosurinarios menores.

La monografía del ESCOP indica la raíz para la restauración de la función hepaticobiliar, en caso de dispepsia y contra la inapetencia. Las hojas se indican como coadyuvantes de tratamientos en que es necesario mejorar la diuresis, como el reumatismo y la prevención de arenillas renales.

En uso tradicional, la planta entera se considera «depurativa» y laxante suave, y se utiliza en el tratamiento de eccemas y otras afecciones cutáneas, en la gota y en los trastornos reumáticos y como ingrediente de vinos aperitivos.

Posología. Según la monografía de la EMA, para uso oral en adolescentes, adultos y ancianos (no recomienda su uso en menores de 12 años por falta de datos) se recomienda:

• En infusión: 4-10 g por taza, 3 veces al día.

• Extracto líquido: de 4 a 10 ml, 3 veces al día.

• Jugo exprimido de hojas frescas: de 5 a 10 ml, 2 veces al día.

Si los síntomas persisten más de 2 semanas durante el tratamiento, se debe consultar a un médico o profesional de la salud cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento

La monografía del ESCOP propone:

• Para la raíz en adultos, 3-5 g de droga o 5-10 ml de tintura (1:5, etanol al 25% v/v), 3 veces al día.

• Para las hojas, también en adultos: 4-10 g de droga en infusión, 3 veces al día; 2-5 ml de tintura (1:5, etanol al 25% v/v), 3 veces al día; 5-10 ml de jugo de hojas frescas, 2 veces al día.

Seguridad. La monografía de la EMA hace las siguientes advertencias:

• Contraindicaciones:

• Hipersensibilidad al principio activo o a plantas de la familia Asteraceae (Compositae).

• Obstrucción de los conductos biliares, colangitis, enfermedad hepática, cálculos biliares, úlcera péptica activa y cualesquiera otras enfermedades biliares.

• El uso en pacientes con insuficiencia y/o diabetes renal y/o insuficiencia cardíaca se debe evitar debido a posibles riesgos de hiperpotasemia.

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas de fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina durante su uso, se debe consultar un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones: no se han descrito.

La raíz y las hojas pueden producir dermatitis de contacto debido a la presencia de lactonas sesquiterpénicas. Además, la raíz, por el contenido en sustancias amargas, puede producir, aunque raramente, malestar gástrico a ciertas personas.

Grama de las boticas [Elymus repens (L.) Gould o

Agropyron repens (L.), P. Beauv., familia

Gramineae]

Es una planta vivaz, por lo general de 20 a 40 cm de altura, pero que puede llegar a 1 m o más. Tiene un rizoma rastrero provisto de nudos de los cuales salen pequeñas raíces. Los tallos, fistulosos y coriáceos, son escasos, glabros y de dos clases: estériles y fértiles. Las hojas son delgadas, lineares, ligeramente dentadas y tomentosas de color verde. Las flores se disponen en espigas terminales en número de 4 a 9, con 2 estambres y 3 estigmas. El fruto es una cariópside oval y oblonga. Se utiliza el rizoma.

Composición química. Contiene del 3 al 8% de triticina, polisacárido de estructura similar a la inulina. También contiene mucílagos, azúcares sencillos (manitol e inositol), saponósidos, lignanos, trazas de aceite esencial y ácidos fenolcarboxílicos. Tiene un abundante contenido en sales de potasio, ácido silícico y silicatos.

Actividad farmacológica. Es diurético, aumenta la eliminación de orina.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA, para el rizoma, acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios menores.

La Comisión E aprueba su uso en infecciones urinarias y en la prevención de las litiasis urinarias. En uso tradicional se emplea como «depurativo» en afecciones dermatológicas crónicas, para el tratamiento de la oliguria, la retención urinaria, los edemas, las afecciones reumáticas (artritis y gota), la tos improductiva, la bronquitis y el estreñimiento.

Posología. Según la monografía de la EMA para adultos y ancianos (desaconseja su uso en menores de 18 años por falta de datos) se recomienda:

• Infusión: 3-6 g de rizomas secos triturados en 250 ml de agua caliente. Dosis diaria: 10-20 g, repartido en varias tomas.

• Extracto líquido: 4-8 ml, de 2 a 4 veces al día.

• Tintura: 5-15 ml, 3 veces al día.

Duración del tratamiento: de 2 a 4 semanas. Si durante el tratamiento los síntomas persisten, debe consultarse al médico o a un profesional de la salud cualificado.

La Comisión E recomienda (salvo otra prescripción):

• 6-9 g/día de droga pulverizada o preparaciones equivalentes.

• Infusión: 3-10 g/150 ml cada 6-8 h.

• Extracto fluido (1:1 g/ml): 4-8 ml cada 8 h.

• Tintura (1:5 g/ml): 1-15 ml cada 8 h.

Seguridad. La monografía de la EMA advierte:

• Contraindicaciones: condiciones en que se recomienda una ingesta de líquidos reducida (p. ej., enfermedad cardíaca o renal grave).

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas de fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina durante su uso, se debe consultar a un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones y efectos secundarios: no se han descrito.

Si se utiliza como diurético, conviene recomendar una abundante ingesta de líquidos.

Maíz (Zea mays L., familia Gramineae)

Es una planta anual con raíces fasciculadas, que puede alcanzar 3 m de altura. El tallo erecto dispone de nudos de los cuales arrancan las hojas. Éstas son lanceoladas, paralelinervias, acuminadas y alternas. En la misma planta se disponen las flores femeninas y masculinas separadas; las masculinas forman una panícula terminal de espiguillas y las femeninas se agrupan en mazorcas. Las cariópsides (frutos con el pericarpio soldado a la semilla) son prismáticas, con una cara redondeada y de color anaranjado. En cada mazorca se agrupan las filas de granos, cuyo número puede variar de 8 a 30, y a cada grano le corresponde un largo hilo de aspecto sedoso que sobresale por el extremo de la mazorca. Como diurético se utilizan los estilos de las inflorescencias femeninas junto con los estigmas.

Composición química. Contienen sales de potasio, cuyo contenido no debe ser inferior al 1,5% (Phar. Française, 1997), silicio, vitaminas B, ácido p-aminobenzoico y cantidades moderadas de hierro, cinc, calcio, magnesio y fósforo. También contiene flavonoides, enzimas, taninos, trazas de aceite esencial, alantoína, ácido maizénico, ácido salicílico (0,3%) y lípidos acompañados de esteroles (β-sitosterol).

Actividad farmacológica. Los estilos, junto con los estigmas, se han utilizado tradicionalmente como diuréticos. Su mecanismo de acción se atribuye a la acción conjunta de sus abundantes sales de potasio y flavonoides. Parece que favorece la excreción de ácido úrico.

Indicaciones y uso tradicional. Se usa tradicionalmente para favorecer la eliminación urinaria de líquidos en caso de infecciones urinarias, para prevenir la formación de litiasis y como coadyuvante en el tratamiento del sobrepeso. Su uso es muy popular en la herbolaria de la medicina tradicional.

Posología. La Organización Mundial de la Salud (OMS) para los estilos y estigmas propone la siguiente posología por vía oral:

• Droga pulverizada: 2-8 g al día.

• Infusión: 2-8 g en 200 ml de agua.

• Tintura (1:5) en etanol al 25%: 5-15 ml, 3 veces al día.

• Extracto fluido (1:1) en etanol al 25%: 4-8 ml, 3 veces al día.

Seguridad. El uso de diuréticos se desaconseja en el embarazo y la lactancia, y su relación beneficio/riesgo debe ser valorada por el médico. No debe usarse como diurético en caso de edemas por insuficiencia renal o cardíaca, sin control médico.

Ortosifón o té de Java [Orthosiphon aristatus

(Blume) Miq. u Orthosiphon stamineus Benth.,

familia Lamiaceae]

Es una planta vivaz originaria de Malasia, donde en lengua vernácula se la denomina «bigote de gato». Crece en el sureste asiático y también en Australia, y actualmente se cultiva, asimismo, en las regiones de clima subtropical húmedo de Sudamérica. Crece hasta 1 m de altura, con tallos erectos, poco ramificados, cuadrangulares, de color marrón violáceo, sobre los cuales aparecen hojas opuestas, romboidales, enteras de borde dentado, oscuras en el haz, más claras y pubescentes en el envés, penninerviadas con pecíolo corto. Posee inflorescencias en espiga, con flores de blanco a liliáceo; los estambres doblan en longitud a la corola, lo que produce el mencionado nombre de bigotes de gato. El fruto es áspero y rugoso. Se utilizan las hojas y las sumidades floridas.

Composición química. Contiene abundantes sales potásicas (3%), diterpenos, aceite esencial rico en derivados sesquiterpénicos, ácidos fenólicos (rosmarínico, dicafeiltartárico y derivados del litospérmico), flavonoides (sinensetina, salvigenina y eupatorina).

Los flavonoides tienen un alto grado de metoxilación, por lo que, debido a su carácter lipofílico, se encuentran en escasa cantidad en los extractos acuosos. La RFE indica que debe tener un contenido mínimo del 0,05% de sinensetina. Otros componentes son: derivados del pimarano, taninos, saponósidos, colina, betaína, β-sitosterol, inositol, ortocromeno A y metilripariocromeno A (que es uno de los constituyentes mayoritarios de la decocción de la hoja).

Actividad farmacológica. Posee acción diurética y suavemente espasmolítica, antioxidante y antibacteriana. En algunos estudios se ha mostrado que favorece la excreción renal de cloruro, de ácido úrico y de urea. Este efecto, en los extractos acuosos, se atribuye a la abundancia de potasio y a la presencia de derivados del ácido litospérmico ya que, como se ha indicado, los flavonoides se encuentran en menor proporción en estas preparaciones. La acción antioxidante se relaciona con la presencia de derivados fenólicos.

Un estudio clínico realizado en 200 pacientes crónicos con infecciones urinarias recurrentes ha mostrado su acción inhibidora del crecimiento de diferentes microorganismos (Escherichia coli, Klebsiella, Proteus seudomonas) después de 2 semanas de administración en infusión.

En un estudio realizado con el objetivo de valorar su posible actividad sobre la formación de cálculos y la excreción de ácido úrico (Nirdnoy et al., 1991), los autores concluyeron que el té de Java puede ser beneficioso en la prevención de la formación de cálculos de ácido úrico, principalmente debido a la disminución de la acidez de la orina.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA, para lashojas, acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios menores.

El ESCOP y la Comisión E indican su administración cuando es necesario aumentar la diuresis, especialmente en caso de inflamación y de arenillas renales, y como coadyuvante en el tratamiento de infecciones bacterianas de las vías urinarias excretoras (terapia de lavado de las vías urinarias). En uso tradicional y fruto de la observación clínica, se usa también como complemento en las dietas de adelgazamiento y como coadyuvante en los tratamientos de gota, hipertensión y reumatismo.

Posología. Según la monografía de la EMA para adultos y ancianos (desaconseja su uso en menores de 18 años por falta de datos) se recomienda:

• Infusión: de 6 a 12 g (de hojas) por día, repartidos en varias tomas.

• Extracto líquido: 2 g, de 1 a 2 veces por día.

• Extracto seco (5-7:1): 360 mg, de 3 a 4 veces por día.

• Extracto seco (8-12:1): de 200 a 400 mg, 3 veces por día.

• Extracto seco (7-8:1): 280 mg, 3 veces por día.

Si durante el tratamiento los síntomas persisten, debe consultarse al médico o a un profesional de la salud cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

Las recomendaciones del ESCOP son las siguientes:

• Infusión de 2-3 g de droga desecada en 150 ml de agua, 2-3 veces al día.

• Dosis equivalentes de otros preparados.

La Comisión E, salvo otra prescripción, indica una dosis diaria de 6-12 g de droga o la cantidad equivalente de sus preparados.

Se utilizan la infusión (de sabor amargo) y los extractos secos y fluidos. La infusión suele administrarse antes de las comidas, sola o asociada con otras plantas diuréticas y depurativas, o con plantas mucilaginosas (malvavisco) y modificadoras del sabor (naranjo y menta).

Seguridad. Hay que tener precaución en la insuficiencia renal o cardíaca, en la obstrucción de las vías biliares y en la dispepsia hiposecretora (digestión difícil y laboriosa con poca secreción). Debe tomarse con ingesta abundante de líquido si hay molestias gástricas.

En el embarazo y la lactancia no se aconseja el uso de diuréticos; en todo caso, el facultativo debe valorar la relación beneficio/riesgo.

La monografía de la EMA advierte las siguientes precauciones de uso:

• Si durante su uso se presentan síntomas como fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina, se debe consultar a un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No está recomendado su uso concomitante con diuréticos de síntesis.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por falta de datos que establezcan su seguridad.

No se han descrito interacciones.

Solidago (Solidago virgaurea L., familia

Asteraceae)

Es una especie de abundante distribución por Europa, Asia, África y Norteamérica. Se la conoce como vara de oro. Es una planta vivaz que alcanza 1 m de altura, de tallo cilíndrico, rojo violáceo, con hojas enteras, verde oscuro, cubiertas de una fina red de nervadura; está coronado en la parte superior por capítulos de flores amarillas dispuestas en racimos oblongos. Las brácteas que rodean los capítulos florales son doradas en su interior. Debe su nombre a la rigidez de su tallo y al intenso dorado de sus capítulos. Se utilizan las sumidades floridas.

Composición química. Contiene principalmente ácidos fenólicos (clorogénico, cafeico y derivados), 1,5-2% de flavonoides (quercitina y derivados, rutina, kamferol, etc.), antocianidinas, taninos catéquicos, aceite esencial (0,1-0,5%), diterpenos y saponinas (2,4%), principalmente derivadas del ácido poligalácico.

Actividad farmacológica. Tiene actividad diurética y antiinflamatoria, atribuida a su contenido en flavonoides y saponinas, y suavemente espasmolítica. Estas últimas se relacionan con una activación inespecífica del sistema inmune debido a su acción irritante y a un efecto inhibidor de la lipooxigenasa y/o la ciclooxigenasa, lo que podría explicar su acción antiinflamatoria. Los derivados flavónicos de Solidago virgaurea L. han mostrado un efecto antiedematoso y una acción positiva sobre la permeabilidad capilar.

Algunos extractos han mostrado, en experimentación animal, acción antihipertensiva, antiséptica y antiinflamatoria. También se ha observado actividad antifúngica de los heterósidos del ácido poligalácico frente a Candida albicans.

Según el informe de evaluación del Comité de Plantas Medicinales de la EMA, el mecanismo de la actividad beneficiosa a nivel renal y cardiovascular de S. virgaurea puede depender de la modulación de la actividad de la endopeptidasa neutra (NEP). Mediante el bloqueo de la hidrólisis de los péptidos vasoactivos, los preparados de solidago pueden regular el equilibrio de agua y de sodio, y la homeostasis cardiovascular mediante el aumento de la excreción de agua y sodio, y mediante su actividad sobre la vasodilatación arterial y venosa (Melzig y Major, 2000)

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios menores.

Las monografías de la Comisión E y del ESCOP la indican para incrementar la diuresis y como coadyuvante en el tratamiento de las inflamaciones e infecciones del aparato urinario (riñones y vejiga), así como en el tratamiento y la profilaxis de procesos litiásicos.

Posología. Según la monografía de la EMA para adultos y adolescentes (desaconseja su uso en menores de 12 años por falta de datos) se recomienda:

• Infusión: 3-5 g, 2-4 veces por día.

• Extracto líquido: 0,5-2 ml, 3 veces por día.

• Tintura: 0,5-2 ml, 3 veces por día.

• Extracto seco: 350-450 mg, 3 veces por día.

Duración del tratamiento: de 2 a 4 semanas. Si durante el tratamiento los síntomas persisten, debe consultarse al médico o a un profesional de la salud cualificado.

Debe asegurarse una ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

Según la Comisión E, la dosis media diaria es 6-12 g de droga o la cantidad equivalente de sus preparados, distribuida en 3 tomas.

Según el ESCOP, se debe tomar infusión de 3-4 g de droga seca en 150 ml de agua, 2-3 veces al día, o la cantidad equivalente de otros preparados.

Standardzulassung (Alemania): infusión, a razón de 1-2 cucharaditas (3-5 g) en 150 ml de agua, 2-4 tazas al día.

Seguridad. Para favorecer el efecto diurético, debe garantizarse una ingesta hídrica abundante. No es aconsejable la administración de diuréticos en caso de insuficiencia cardíaca o renal, salvo por prescripción facultativa.

La monografía de la EMA advierte las siguientes precauciones de

uso:

• Si durante su uso se presentan síntomas como fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina, se debe consultar a un médico o a un profesional de la salud cualificado.

• No está recomendado su uso concomitante con diuréticos de síntesis.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por falta de datos que establezcan su seguridad.

No se han descrito interacciones.

Ulmaria o reina de los prados [Filipendula ulmaria

(L.) Maxim, familia Rosaceae]

Es una hierba vivaz de grueso rizoma del que brotan tallos erguidos (1-2 m), surcados y veteados de rojo. El tallo de la sumidad florida es anguloso, hueco y estriado, con surcos rectilíneos. Las hojas son alternas, grandes, divididas, imparipinnadas, con estípulas angulares de color marrón rojizo, algunas con 3-9 pares de folíolos dentados reducidos a pequeñas láminas superpuestas. Las flores son blancas o amarillentas y se disponen en corimbos; aunque salgan de distintos niveles, se colocan todas en el mismo plano. El fruto es un aquenio.Se utilizan las flores y sumidades floridas.

Composición química. Flavonoides (0,5%): espireósido (primaverósido del aldehído salicílico), hiperósido, rutósido, cumarinas, glucósidos fenólicos (monotropitósido y espireína) que se hidrolizan en el intestino y producen la genina: salicilato de metilo. Pequeñas cantidades de aceite esencial, compuesto principalmente por aldehído salicílico, alcohol feniletílico, anisaldehído y salicilato de metilo. Además, contiene taninos gálicos, sales potásicas y vitamina C.

Actividad farmacológica. La presencia de flavonoides y sales minerales le confiere propiedades diuréticas, uricosúricas y efecto diaforético. Se le atribuye también efecto analgésico (antirreumático) y antipirético, que se explica por la formación de salicilato de metilo mediante la hidrólisis efectuada por la flora bacteriana y por la presencia de los flavonoides, que potenciarían la acción antiinflamatoria del salicilato de metilo. También tiene actividad anticoagulante.

El informe de evaluación del Comité de Plantas Medicinales de la EMA sólo recoge las acciones antiinflamatoria, antipirética y antibacteriana.

Indicaciones y uso tradicional en el contexto de este capítulo. La monografía de la EMA acepta como indicación para uso tradicional, de la flor y la sumidad florida, el efecto coadyuvante en el tratamiento del resfriado común y el alivio de los dolores articulares leves. Por su parte, el ESCOP aprueba para la sumidad florida su indicación como tratamiento coadyuvante del resfriado común y para aumentar la eliminación urinaria aunque advierte que la literatura científica no avala hasta el momento esta indicación. La Standardzulassung alemana la indica cuando sea conveniente aumentar la diuresis.

Popularmente se utiliza cuando hay edemas, oliguria, cistitis o urolitiasis.

Posología. Salvo otra prescripción:

• La Comisión E recomienda: infusión de 2,5-3,5 g/día de flores o 4-5 g/día de sumidades floridas, repartidos en 3 tomas.

• El ESCOP recomienda: infusión de 2-6 g/día en adultos y niños entre 10 y 16 años; 2-3 g/día en niños entre 4 y 10 años, y 1-2 g/día en niños entre 1 y 4 años; extracto fluido (1:2): 3-6 ml/día, y tintura (1:5): 7,5-15 ml/día.

Seguridad. Se recomienda no administrar en caso de hipersensibilidad a los salicilatos; está contraindicado en úlceras gastroduodenales y tratamientos anticoagulantes o hemostáticos. El uso en embarazo y lactancia no está bien establecido, por lo que sólo debe utilizarse con supervisión médica.

Vellosilla (Hieracium pilosella L., familia

Asteraceae)

Es una hierba perenne, de rizoma rastrero, del cual parten una roseta de hojas basales tumbadas y lanceoladas, y estolones que producen nuevas raíces a la altura de los nudos. Los estolones tienen hojas alternas, más grandes las inferiores y más pequeñas las superiores. De las rosetas surgen tallos radicales sin hojas hasta 20 cm de altura. Tiene flores solitarias, en el vértice del escapo, de cabezuelas amarillas, situadas en el centro de una serie apretada de bractéolas lanceoladas. El fruto es un aquenio. Se utilizan las sumidades aéreas y también la planta entera.

Composición química. Contiene flavonoides (isoetina, heterósidos de apigenina y luteolina); ácidos fenólicos (cafeico y clorogénico); cumarinas, particularmente umbeliferona (presente en la planta fresca en forma heterosídica: 7-O-glucosil-umbeliferona), que, aunque se encuentra en toda la planta, alcanza su mayor contenido en las hojas, y ésteres de alcoholes triterpénicos con ácidos grasos. Contiene inulina en la raíz.

Actividad farmacológica. Es diurética y favorece la eliminación de cloruros, ácido úrico y urea aunque esta acción sólo está avalada por la tradición y la observación epidemiológica. Faltan ensayos clínicos.

Indicaciones y uso tradicional. Se usa para favorecer la diuresis y la excreción urinaria; como depurativo y coadyuvante en regímenes de control de peso, en los casos en que exista retención hídrica; en edemas, y en la hipertensión, como adyuvante de los regímenes sin sal, por su acción sobre la eliminación de los cloruros.

Posología. En uso tradicional se recomienda la infusión a razón de una cucharada de postre por taza, 3 tazas o más al día. Formas galénicas a base de polvo de la planta: 600-1.200 mg/día, repartidos en 3 tomas.

Seguridad. Está contraindicada en la insuficiencia cardíaca o renal, salvo por prescripción facultativa.

Cistitis/Pielitis agudas

CISTITIS/PIELITIS, AGUDAS

Las infecciones de las vías urinarias imponen respeto debido a su bacteriuria y leucocituria significativas, junto con sus variados síntomas clínicas. La homeoterapia se puede combinar en algunos casos con la terapia química o antibiótica necesaria.

LYTTA VESICATORIA (CANTHARIS)

Infección aguda de orina con disuria y polaquiuria; dolores muy intensos y urentes. Aspecto típico de la orina. Dosis: D6, al principio hasta 3 gotas cada hora

SOLANUM DULCAMARA (DULCAMARA)

Infección de orina aguda, también vejiga irritable como consecuencia de humedad y frío, y como consecuencia de bruscos cambios de temperatura (de calor a frío). Micción dolorosa y abundante; cápsula renal dolorida. Dosis: D6, al principio hasta 3 gotas cada hora

MERCURIUS CORROSIVUS

Infección de orina con dolores espasmódicos; secreción de orina viscosa-purulenta. Fiebre con sudores nocturnos-Dosis: D6, 3 veces día 1 tableta

PULSATILLA PRATENSIS

Vejiga irritable, infecciones de orina recidivantes también como consecuencia de enfriamiento (por ejemplo, a causa de pies fríos y mojados). Mayor necesidad de orinar con dolores espasmódicos que irradian a los muslos. Dosis: D6, al principio hasta 3 gotas cada hora

ÁRNICA MONTANA

Infección de las vías urinarias debido a manipulaciones como un cateterismo y también con una lesión traumática (post operatoria) Dosis: D6, 3 veces día 5 gofas

Nota: Para el tratamiento posterior después de una terapia con antibióticos es adecuado usar Sulfur D30 (5 gotas en dosis única).

 CISTITIS/ PIELITIS/CRÓNICAS

El tratamiento de los cursos crónicos y recidivantes de las infecciones urinarias constituye un dominio importante de la homeopatía, aunque cualquier obstáculo mecánico para la micción debe resolverse quirúrgicamente. Para el tratamiento a largo plazo es necesario utilizar remedios homeopáticos constitucionales.

SOLIDAGO VIRGAUREA

Estado después de infección de orina, infecciones recidivantes después de haber finalizado la terapia química; para el «saneamiento del terreno». Dosis: D2, 3 veces día 5 gotas (4-6-8 semanas}

CHIMAPHILA UMBELLATA

Aumento de la necesidad de orinar con dolor urente durante y después de la micción. Dolores sordos en la cápsula renal orina viscoso y maloliente. Dosis: D3, 3 veces día 5 gotas

FABIANA IMBRICATA

Infecciones de orina crónicas con brotes recidivantes de infecciones agudas, también en caso de nefrolitiasis. Intento en caso de insuficiencia renal incipiente. Dosis: D4, 3 veces día, 5 gotas.

ACIDUM NITRICUM

Dolores punzantes en la uretra y genitales («dolor de astilla») con orina patológica (eritrocitos, leucocitos, albúmina, cilindros). Orina oscura, pestilente. Sudor de olor intenso; sensación de debilidad. Dosis: D6, D12, 2 veces día 5 gotas

THUJA OCCIDENTAUS

Infecciones de orina crónicas recidivantes, con frecuencia con sintomatologia ligera. Tendencia a las infecciones de las vías respiratorias (sinusitis, bronquitis) y de las vías urinarias, con clara intolerancia y rechazo al frió o la humedad. Síntomas concomitantes frecuentes: verrugas, piel seborreica. Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas

Nota: Como remedio intermedio es adecuado Medorrinum D30 (5 gotas a intervalos de 4 semanas, en total 3 veces) así como finalmente D200.

INCONTINENCIA DE ORINA

La incontinencia de orina puede ser el síntoma de diversos trastornos (por ejemplo, de incontinencia por rebosamiento o micción imperiosa). Dependiendo de la gravedad, no se podrá evitar una intervención quirúrgica. La homeoterapia constituye una terapia conservadora.

CAUSTICUM

Incontinencia de orina, micción involuntario al toser y estornudar, como también al andar. Dosis: D4, D6, 3 veces día 1 tableta

 PETROSELINUM

Necesidad imperiosa de orinar; no puede contener la orina, pero solamente puede secretar pequeñas cantidades. Vejiga irritable, Dosis: D6, 3 veces día 5 gotas

CONIUM MACULATUM

Atonia vesical en la hiperplasia prostática; residuo miccional con infecciones vesicales recidivantes. Signos generales de envejecimiento; arteriosclerosis, regresión a nivel psíquico y físico. Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas D30, 1-2 veces semana 5 glóbulos

SEPIA

Atonía vesical con hundimiento y sensación de prolapso. Inflamaciones recidivantes de las vías urinarias. Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas D30, 1-2 veces semana 5 glóbulos

Nota: Gelsemium D4 y Oleander D4, 2-3 veces día de cada 5 gotas alternativamente, como combinación útil para el tratamiento de la incontinencia de orina (según W. Quilisch).

NEFROPATÍAS

Las enfermedades de los túbulos y glomérulos renales se manifiestan a través de los más diversos cuadros patológicos según su diferente etiología y patogenia.

El tratamiento homeopático (también adyuvante) presupone la existencia de un diagnóstico y un control realizados por especialistas. Para el tratamiento a largo plazo es necesario utilizar remedios homeopáticos constitucionales.

APIS MELLIFICA

Formación de edemas, oliguria; orina con albúmina y cilindros, cefaleas; náuseas; vómitos, la ausencia de sed llama la atención. Dosis: D6, 3 veces día 5 gotas

CUPRUM ARSENICOSUM

Edemas, oliguria; piel pálida y cianótica; fatiga. Uremia incipiente. Dosis: D6, 2 veces día 1 tableta

PHOSPHORUS

Nefropatía crónica; albuminuria, hemorragias (diátesis hemorrágica). Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas

Litiasis renal

Las litiasis renales y urinarias se producen por la cristalización de sustancias poco solubles, que forman concreciones sólidas de mayor

o menor tamaño (cálculos o arenillas) que se alojan a lo largo del aparato urinario excretor. La mayor parte de los pacientes que padecen litiasis renales tienen algún trastorno en la absorción, el metabolismo o la excreción de los componentes de los cálculos (calcio, ácido oxálico, ácido úrico, fosfato, etc.), de los inhibidores de su formación (ácido cítrico y magnesio) o de la acidez (pH) de la orina. La formación de cálculos puede ser secundaria a más de un trastorno metabólico. En algunos casos, no obstante, existen factores estructurales, morfológicos u otras condiciones médicas claramente predisponentes, que es difícil saber si son congénitos o adquiridos.

Los cálculos más frecuentes son los de tipo cálcico (oxalato o fosfato cálcico), menos frecuentes son los de ácido úrico u oxálico, estruvita o cistina. La cistinuria se produce por una alteración congénita del transporte de aminoácidos en los túbulos renales. Los síntomas más frecuentes son:

• Cólico nefrítico. Se produce por el taponamiento de la salida de orina en el trayecto excretor. El dolor aparece en la zona lumbar o la espalda baja e irradia hacia la pelvis, la ingle y los genitales. Es intermitente, inquietante, a menudo asociado con náuseas, vómitos, sudoración y sensación de hinchazón abdominal, y puede llegar a ser muy intenso. No suele dar fiebre.

• Hematuria o aparición de sangre en orina. Puede ser visible a simple vista (macroscópica) al colorear la orina, o no (microscópica), cuando se produce en pequeñas cantidades y se diluye en ésta. Es producida por las lesiones que el cálculo ocasiona en las paredes de las vías urinarias al desprenderse de su localización y atravesar en su descenso el aparato urinario.

• Infecciones de orina. Los cálculos pueden ser causa o consecuencia de infecciones frecuentes de orina.

• Otro síntoma puede ser la disuria o la poliaquiuria y la urgencia urinaria, que pueden confundirse con infecciones urinarias. Los síntomas no son siempre evidentes y a menudo sorprende al paciente cuando se le diagnostica con motivo de una revisión médica o por una exploración radiográfica o ecográfica a la cual se llega por otras causas.

Plantas tradicionalmente consideradas como antilitiásicas

En los casos de litiasis (cálculos o arenillas renales) y los procesos inflamatorios relacionados, al igual que en el caso de las infecciones del aparato urinario no complicadas, se ha propuesto la terapia de «lavado renal» con plantas diuréticas (descritas en el apartado anterior), para limpiar el aparato urinario de bacterias, núcleos de cristalización y otros agentes inflamatorios. La utilización de estas plantas en forma de infusión varias veces al día favorece el imprescindible aporte hídrico. Las principales familias de principios activos contenidos en las plantas con actividad diurética responsables de la acción son: ácidos fenólicos, flavonoides, saponinas, aceites esenciales, sales de potasio y ácido salicílico.

Sin embargo, existen también plantas que, tradicionalmente, se considera que tienen la capacidad de destruir cálculos renales. Entre ellas destaca el lepidio o «rompepiedras» (Lepidium latifolium L.), cuyo mecanismo de acción (aparte de su efecto diurético) aún no está dilucidado, pero que se considera capaz de disolver los cálculos de oxalato cálcico de las vías urinarias. Se sabe que contiene una esencia sulfurada (lepidina) con propiedades aperitivas, tónico estomacal y diurética.

Otra planta de acción diurética, a la cual tradicionalmente se atribuye acción antilitiásica, es la arenaria —Arenaria rubra L. [= Spergularia rubra (L.) J. Presl. & C. Presl.]—. Sus abundantes flavonoides y sales potásicas, junto con la presencia de saponósidos y antocianósidos, le confieren acción diurética, uricosúrica y antilitiásica. Tiene un amplio uso popular, incluso en el norte de África, para «purificar la sangre».

Consejos al paciente con litiasis renal

Conociendo cuáles son los factores responsables de la formación de cálculos, es posible la prevención en las personas con predisposición litiásica. Bastará establecer cambios en los hábitos alimentarios de los pacientes que tienen algún trastorno en la absorción, el metabolismo o la excreción de los componentes de los cálculos (calcio, ácido oxálico y ácido úrico), de los inhibidores de la formación de cálculos (ácido cítrico y magnesio) o de la acidez (pH) de la orina para reducir sensiblemente la posibilidad de formación de estos cálculos. Medidas dietéticas generales básicas, como el incremento en la ingesta de líquidos, preferentemente agua (la primera y más simple de las medidas para prevenir la enfermedad litiásica), seguir una dieta no superior a 2.000 kcal, con poca sal, limitando las proteínas animales, los azúcares y el alcohol, pueden permitir un mejor control de la enfermedad litiásica.

Infecciones del aparato urinario

La infección urinaria se define como la presencia de gérmenes en la orina. Habitualmente son bacterias (bacteriana) y, excepcionalmente, hongos (micótica) o virus (vírica). Las infecciones urinarias constituyen la enfermedad más frecuente del aparato urinario y se estima que en el mundo se producen alrededor de 150 millones de infecciones urinarias por año. En España son el 10% de las consultas del médico de atención primaria y el 40% de las del urólogo. Es la infección más usual en el ámbito hospitalario. Son más prevalentes en las mujeres ya que la uretra femenina es de menor longitud y existe menor distancia entre esfínteres, lo que favorece la contaminación por los gérmenes fecales. Los gérmenes más comunes son Escherichia coli, Streptococcus faecalis, Proteus, Klebsiella, Enterobacter, Citrobacter, Pseudomonas, Serratia Staphylococcus, especialmente S. saprofiticus (el 15% de las infecciones en mujeres sexualmente activas). Existe una relación de la infección con la actividad sexual (el riesgo es 40 veces superior en la mujer sexualmente activa) y se ha constatado que existe un riesgo elevado de infección tras manipulación o sondaje.

Las infecciones urinarias, según su localización, se dividen eninfecciones del aparato urinario inferior (generalmente, cistitis), que suelen ser agudas, e infecciones del aparato urinario superior, que llegan a afectar al riñón (pielonefritis). Se define como cistitis una infección urinaria que afecta la vejiga y que se define por un cuadro clínico característico con dolor o escozor miccional, frecuencia miccional muy aumentada y de escasa cantidad (polaquiuria), y tenesmo (sensación de que no se ha terminado de orinar). A veces, puede aparecer hematuria (sangre en orina). Cuando el cuadro cursa sin fiebre en un paciente sin alteraciones estructurales o funcionales del aparato urinario, se habla de cistitis no complicada.

La fiebre alerta de que puede haber otro órgano afectado, como los riñones, o, en el caso del varón, incluso prostatitis aguda. Si afecta el riñón, se trata de pielonefritis aguda, caracterizada por fiebre, escalofríos, dolor lumbar y malestar general, acompañada por bacteriuria significativa. La pielonefritis aguda, bien tratada, se cura en general sin secuelas. Sin embargo, cuando se cronifica por un tratamiento inadecuado o cuando existe reflujo vesicorrenal u obstrucción, llegan a producirse lesiones inflamatorias y cicatriciales, con atrofia de riñón, que se identifican radiológicamente. Los cuadros más complicados son la pielonefritis o la prostatitis, con alteraciones estructurales o funcionales en el riñón (cálculos, quistes renales, obstrucción, anormalidades anatómicas, vejiga neurógena, cuerpos extraños, diabetes, embarazo y trasplante renal).

En el caso de las cistitis, antes de iniciar un tratamiento, debe establecerse si se trata de una primoinfección, de una infección aislada, de una infección no resuelta que puede deberse a un tratamiento inadecuado o a una resistencia (a menudo, por automedicación sin consejo profesional), o de una infección recurrente, ya sea por persistencia bacteriana (el intervalo de aparición es muy corto) o por una reinfección, en cuyo caso se producen 2 cistitis sintomáticas en menos de 6 meses o más de 3 en 12 meses.

En adultos, casi el 50% de la población femenina padece, al menos, una infección urinaria en la vida. Datos de una encuesta epidemiológica, efectuada en España en 2007 a 6.545 mujeres españolas, revelaron que el 37% de las encuestadas había presentado, al menos, un episodio de infección urinaria de vías bajas y que el 32% de éstas había presentado más de dos episodios.

La proporción de mujeres que padece infecciones de repetición, frente al de varones, está en una relación 1:50. Esta desproporción disminuye en los ancianos (hasta 1:10 en el grupo de 60-70 años). La proporción se iguala entre mujeres y hombres en los pacientes ancianos hospitalizados.

Factores que predisponen a padecer infecciones urinarias son, asimismo, la diabetes (sobre todo, en mujeres), el embarazo, el reflujo vesicorrenal en niños, las litiasis renales y las obstrucciones, que permiten mayor crecimiento y penetración intrarrenal de los gérmenes.

Plantas medicinales con acción antiséptica urinaria

En los casos de infecciones del aparato urinario no complicados se propone por una terapia de «lavado renal», utilizando plantas diuréticas (descritas anteriormente) para limpiar de bacterias los núcleos de cristalización y otros agentes inflamatorios del aparato urinario. La utilización de estas plantas en forma de infusión varias veces al día favorece el imprescindible aporte hídrico. Las principales familias de principios activos contenidos en las plantas con actividad diurética responsables de la acción son: ácidos fenólicos, flavonoides, saponinas, aceites esenciales, sales de potasio y ácido salicílico.

Sin embargo, también hay plantas que contienen compuestos con acción antiséptica urinaria frente a diversos microorganismos causantes de cistitis, como el solidago (Solidago virgaurea), con acción demostrada frente a Candida albicans; la gayuba (Arctostaphylos uvaursi Spreng.), que mediante la hidrólisis realizada por la flora bacteriana sobre sus componentes hidroquinónicos libera hidroquinona de acción específica sobre diversos agentes patógenos del aparato urinario, y el arándano americano (Vaccinium macrocarpon Aiton), cuya principal acción es impedir la adherencia de E. coli en las paredes vesicales.

Generalmente, se han mostrado como buenos coadyuvantes de los tratamientos con antisépticos de síntesis; su mayor interés reside en las fases postagudas de las cistitis y en los procesos crónicos consecutivos a pielonefritis, cistitis recidivantes, etc., por su intervención favorable en la reducción de recidivas ya que su baja toxicidad y la escasez de efectos secundarios permite su utilización largos períodos de tiempo. Para paliar el dolor, los espasmos y la disuria, pueden combinarse con drogas con acción antiinflamatoria y/o sedante o espasmolíticas.

Las principales plantas con acción antiséptica urinaria son la gayuba y el arándano americano.

Gayuba [Arctostaphylos uva-ursi (L.) Spreng., familia Ericaceae]

Este pequeño arbusto puebla las regiones montañosas del hemisferio norte. Sus hojas son coriáceas, de limbo entero y corto pecíolo, con la epidermis recubierta por una cutícula muy gruesa; su color es verde brillante y oscuro por el haz, más claro por el envés y presenta una nervadura pennada, finamente reticulada. Las flores son pentámeras, de color blanco rosado, y se presentan en grupos de 3 a 5 en la extremidad de las ramas. El fruto es una baya redondeada de color rojo vivo. Se utilizan las hojas.

Composición química. Contiene derivados hidroquinónicos, principalmente arbutósido o arbutina (8-10%), cuyo contenido, según la RFE, debe ser como mínimo del 7% respecto a la droga desecada. Dentro de este grupo tiene también relevancia el metilarbutósido. Además, contiene ácidos gálicos derivados de la pentagaloilglucosa (del 15 al 20%), ácidos fenólicos, triterpenos pentacíclicos (ácido ursólico y uvaol), flavonoides (isoquercitrósido e hiperósido) y taninos (10%).

Actividad farmacológica. Posee actividad antiséptica urinaria ydiurética. El arbutósido, hidrolizado por la acción de la flora bacteriana intestinal, libera hidroquinona, que se elimina por vía renal en forma de sulfato y glucurónido. Este mecanismo explica las propiedades antimicrobianas de tropismo específico sobre el aparato urinario. Se ha comprobado que la orina de voluntarios sanos que han consumido arbutina o infusión de gayuba tiene actividadantibacteriana si se ajusta el pH de la orina a 8, lo cual es necesario para liberar la hidroquinona de sus conjugados. Su acción antibacteriana alcanza una actividad máxima, aproximadamente, 3-4 horas después de la ingestión. La actividad diurética se ha demostrado in vivo en ratas con un extracto acuoso y se atribuye a su contenido en flavonoides. No se ha observado actividad natriurética.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA aprueba su uso tradicional para el tratamiento de los síntomas de las infecciones del aparato urinario inferior, leves y recurrentes, que cursan en las mujeres con síntomas como sensación de ardor al orinar y/o micción frecuente, una vez que un médico haya descartado patologías graves. La Comisión E aprueba su uso en inflamaciones de las vías urinarias y la monografía del ESCOP, en infecciones leves de las vías urinarias eferentes, como cistitis, cuando el tratamiento con antibiótico no se considera esencial.

Posología. Según la EMA (para adultos mayores de 18 años) se recomienda:

• Infusión de 1,5-4 g de droga vegetal triturada en 150 ml de agua hirviendo, de 2 a 4 veces al día. Dosis máxima diaria: 8 g. • Maceración de 1,5-4 g de droga vegetal triturada en 150 ml de agua, de 2 a 4 veces al día. Dosis máxima diaria: 8 g. El macerado debe utilizarse inmediatamente después de su preparación.

• Para el polvo, extracto seco y extracto acuoso, el equivalente a dosis de 100-210 mg de derivados de hidroquinona calculados como arbutósido, de 2 a 4 veces al día.

Según la Comisión E se tomará infusión o maceración en frío con 3 g en 150 ml de agua, equivalente a 100-210 mg de arbutina anhidra, hasta 4 veces al día.

El ESCOP propone, para adultos, la maceración en frío de la droga equivalente a 400-840 mg de arbutina al día, repartida en 2-3 dosis, o preparaciones equivalentes, hasta un máximo de 2 semanas.

A las preparaciones acuosas conviene añadirles un poco de bicarbonato para alcalinizar el pH intestinal y favorecer así la hidrólisis del arbutósido.

Seguridad. No debe utilizarse en el embarazo y la lactancia. Dosis extraterapéuticas pueden determinar un efecto oxitócico. La arbutina es, además, teratógena.

La EMA no recomienda su empleo en menores de 18 años por considerar que las cistitis a esta edad requieren atención médica. No recomienda su uso en hombres sin previo diagnóstico médico. Si aparecen síntomas, como fiebre, disuria, espasmos o sangre en la orina durante su uso, debe consultarse con un médico o un profesional de la salud cualificado.

No debe utilizarse en casos de insuficiencia renal o problemas gastrointestinales.

La actividad antibacteriana del arbutósido depende del pH de la orina, que debe ajustarse a alcalino, por lo que su eficacia se ve afectada con la administración conjunta de fármacos o alimentos acidificantes de la orina mientras que se ve reforzada por el bicarbonato de sodio. A causa de su abundante contenido en taninos, pueden aparecer náuseas y vómitos debidos a irritación intestinal. Si se producen, deberá rebajarse la concentración y dosificación, eliminar el exceso de taninos con carbón activado y asociar con drogas con mucílagos, como el malvavisco, o administrar en forma de maceración.

Tras la toma de preparados de hoja de gayuba puede observarse una coloración pardusca de la orina.

Arándano americano o cranberry (Vaccinium

macrocarpon Aiton, familia Ericaceae)

El arándano americano es un arbusto que crece espontáneamente en el este de Norteamérica, desde el estado de Carolina hasta Canadá, y se cultiva desde principios del siglo xix en las zonas de las marismas. Es de bajo porte, con tallos de 10 cm o menos y pequeñas hojas perennes. Las flores son de color rosa oscuro, con el estilo y los estambres completamente expuestos, apuntando hacia delante, lo que recuerda el cuello, la cabeza y el pico de la grulla (craneberry = «baya de la grulla», de donde derivó cranberry). El fruto es una baya de tamaño superior al de las hojas, inicialmente blanco, y se vuelve rojo intenso al madurar. Es comestible y tiene sabor agridulce. Se utilizan los frutos (principalmente, el zumo de los frutos).

Composición química. El arándano americano contiene compuestos fenólicos (benzoico y clorogénico principalmente), es rico en ácidos (cítrico, quínico, etc.) y contiene proantocianidinas. Las proantocianidinas identificadas son, en su mayoría, oligómeros y polímeros de epicatequina y epigalocatequina con uno o más enlaces interflavano del tipo A. Contiene, asimismo, antocianósidos (3-Ogalactósidos y 3-O-arabinósidos del cianidol y del peonidol), catecol y flavonoles. El zumo natural (a 7,5° Brix), con un alto contenido en agua e hidratos de carbono (el 6,9% en peso, del cual el 3,7% corresponde a azúcares, el 3,1% a ácidos orgánicos y el 0,1% a fibra dietética), destaca por su contenido en ácidos: cítrico (1,06%), quínico (1,05%), málico (0,78%), galacturónico (0,19%) y sikímico (0,02%). Su contenido en ácido oxálico es de 5 ppm, cantidad exigua, por lo que es imposible que pueda contribuir a la formación de cálculos renales.

Los minerales contenidos en 100 g de zumo son sodio (4 mg), potasio (85 mg), hierro (0,3 mg) y calcio (7 mg).

Actividad farmacológica. Las proantocianidinas del arándano americano impiden que las bacterias E. coli patógenas (con fimbrias de tipo A), responsables del 85% de las infecciones sintomáticas del aparato urinario, se adhieran al tejido de células uroepiteliales. El zumo de arándano americano y sus extractos han mostrado también su eficacia en la reducción de bacterias en las vejigas urinarias de las mujeres mayores con cistitis de repetición y previenen, por tanto, las recidivas. Otros estudios sugieren que puede ayudar a los urostomizados a mantenerse libres de acumulación de moco y, por tanto, a la reducción del número de infecciones urinarias.

En resumen, disminuye la incidencia de infecciones urinarias recurrentes, permite evitar las tomas repetitivas de antibióticos y reduce el riesgo de resistencias.

También hay estudios preliminares que sugieren su eficacia para impedir la adherencia de Helicobacter pylori (responsable del 90% de úlceras duodenales y del 80% de úlceras gástricas) e, incluso, de determinadas cadenas de bacterias responsables de la placa dental yla gingivitis en la cavidad oral.

Indicaciones y uso tradicional. En uso tradicional, los nativos de las zonas donde se produce han consumido el zumo y los frutos para prevenir cálculos renales y de la vejiga, para el mantenimiento de la salud del aparato urinario y como depurativo.

La Agencia Francesa de Seguridad de los Alimentos (AFSSA), en un comunicado de 19 de agosto de 2003, autorizó su uso para la disminución de la frecuencia de las infecciones urinarias debidas a E. coli uropatógenas que presentan P-fimbrias.

Posología

• AFFSA: zumo concentrado o extractos de zumo, que garanticen la administración de 36 mg de proantocianidinas diarias.

• ESCOP: 300-750 g/día de preparados líquidos de arándano americano que contienen el 25-100% de jugo, 200-500 mg de extracto seco dos veces al día o dosis equivalentes. Para niños (2-18 años): 15 ml de jugo por kg de peso.

• Monografía de la OMS: para la prevención de las infecciones urinarias en adultos, la dosis diaria recomendada de jugo de arándano es 30-300 ml de preparados que contengan el 30% de jugo puro; para el tratamiento de infecciones del aparato urinario en adultos, el rango de dosis que recomienda es de 360 a 960 ml diarios o su equivalente. Para extractos concentrados, el equivalente a 90 ml de jugo de arándano, o para extractos sólidos, de 400 a 450 mg. Se recomienda administrar durante 30 días seguidos para asegurar la no repoblación de E. coli.

Seguridad. A las dosis recomendadas no se han descrito interacciones, contraindicaciones ni efectos indeseables. Puede usarse durante el embarazo y la lactancia. No debe emplearse como sustituto de los antibióticos en caso de infección aguda aunque puede utilizarse de forma concomitante ya que reforzará la acción del antibiótico. Proseguir su administración después del antibiótico hasta 30 días evita las recidivas.

Una posible interacción con warfarina y ciclosporina, apuntada por algunos autores, se ha descartado por estudios posteriores que han demostrado que no interfiere con los sistemas enzimáticos CYP2C9, CYP 1A2 o CYP3A4. No obstante, en estos casos, conviene que la administración sea supervisada por el médico.

Nota:

El uso o ingestión de cualquier remedio debe ser consultado con un especialista, no se recomienda dejar ningún tratamiento dado por un medico.

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