¿Para qué sirven los riñones?

Los riñones son dos órganos gemelos que forman parte, junto a los uréteres, la vejiga y la uretra, del aparato urinario. Este es el responsable de filtrar la sangre, formando así la orina, y expulsarla del organismo.

Situados de manera simétrica a ambos lados de la columna vertebral, justo debajo de la cavidad torácica, los riñones tienen aproximadamente el tamaño de un puño y forma de alubia. Contienen más de un millón de unos filtros minúsculos llamados glomérulos, que son los que, cuando están sanos, permiten a los riñones realizar diferentes funciones, entre ellas:

  • Filtrar los desechos y sustancias tóxicas de la sangre y producir la orina, que luego el uréter conducirá hasta la vejiga y posteriormente saldrá al exterior por la uretra.
  • Regular la hidratación de nuestro organismo: controlan la cantidad de líquido a conservar y elimina el líquido excedente.
  • Regular la concentración en la sangre de sustancias como el sodio, el potasio, el calcio, el fósforo, el bicarbonato y otros iones.

Diferentes razones pueden provocar el mal funcionamiento renal, volviendo a uno o a los dos riñones incapaces de realizar con eficiencia las anteriores funciones. Nuestra función renal es como una carretilla con dos ruedas: si nos falta una, pero la otra está en buenas condiciones, podrá realizar adecuadamente su función, aunque ese único riñón deberá protegerse especialmente para que la “sobrecarga” a la que está sometido no le lleve a fracasar también. De esta forma, el fallo de un único riñón en una persona que tiene otro riñón sano no producirá insuficiencia renal, si bien sí deberá seguir ciertas precauciones, por ejemplo, pasados los sesenta años de edad o cuando tome fármacos.

¿Qué tipos de insuficiencia renal hay?

Clásicamente, la insuficiencia renal puede presentarse de dos maneras:

  • Insuficiencia renal aguda (IRA): el riñón deja de funcionar de manera brusca, en un período de horas a días. Puede llegarse a necesitar tratamiento inmediatamente, incluso diálisis. En muchas ocasiones, es una alteración reversible con tratamiento correcto y que puede no dejar secuelas una vez se ha resuelto la causa.
  • Insuficiencia renal crónica (IRC): se trata de una alteración renal crónica que se mantiene en el tiempo. Avanza de manera progresiva e irreversible. El ritmo de su progresión dependerá de su causa, así como del resto de factores implicados en su aparición (edad del paciente, su estado general, manejo de la tensión arterial, evitación de fármacos tóxicos para el riñón y alimentación correcta…). Actualmente, se tiende a hablar más de enfermedad renal crónica (ERC), en lugar de insuficiencia renal crónica y suele desarrollarse a lo largo de cinco estadios.


¿A quién afecta?

Según el estudio EPIRCE (Epidemiología de la Insuficiencia Renal Crónica en España), promovido por la Sociedad Española de Nefrología (SEN) con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, aproximadamente el 10% de la población adulta sufre de algún grado de enfermedad renal crónica, mientras que el 6,8% se encuentra ya en los estadios de mayor gravedad (3-5) de la patología. Dada su relación con el envejecimiento, la prevalencia aumenta con la edad: del 3,3% de casos entre personas de 40-64 años, asciende al 21,4% entre los mayores de 64.

Por otro lado, según la SEN, en la actualidad existen unos 20.000 pacientes en diálisis (estadio 5D) en España.

¿Qué causa la insuficiencia renal?

La causa más frecuente de insuficiencia renal aguda debida a un problema del riñón es la necrosis tubular aguda, que es un daño a la unidad glomerular (de filtrado) y que puede obedecer, a su vez, a diversos motivos:

  • Administración de algunos fármacos y de contrastes yodados (empleados en algunas pruebas de imagen).
  • Episodios graves de deshidratación.
  • Tensión arterial muy baja u obstrucciones provocadas por posibles cálculos renales, algunos tumores o un agrandamiento de la próstata en varones.

Por su parte, las principales causas de la enfermedad renal crónica son:

  • Diabetes: el nivel de azúcar en la sangre es demasiado elevado.
  • Hipertensión: presión arterial alta.

Ambas causas establecen un “círculo vicioso”, dado que la afectación de los riñones va a empeorar aún más la diabetes y el control de la tensión arterial.

  • Otras causas de daño renal que puede manifestarse finalmente como enfermedad renal crónica son: infecciones crónicas de los riñones; enfermedades hereditarias que afectan a estos (por ejemplo, la enfermedad renal poliquística, que produce quistes en los riñones); lupus y otras enfermedades inmunitarias; los cálculos renales; las enfermedades congénitas de los riñones y el tracto urinario; la glomerulonefritis (que reduce el número de glomérulos); y la ingesta prolongada de algunos medicamentos (por ejemplo, los antiinflamatorios que se toman para aliviar los dolores de las articulaciones).

¿Qué síntomas tiene?

La rapidez con la que se produce el deterioro de la función renal diferencia lo que se denomina insuficiencia renal aguda (rápida), de la insuficiencia renal crónica (lenta y progresiva). Algunos síntomas son típicos de la insuficiencia renal aguda, mientras que otros son típicos de una larga y lenta evolución de la pérdida de función de nuestros riñones. Otros síntomas pueden aparecer en ambas situaciones.

La insuficiencia renal aguda, dado su comienzo brusco, suele dar la cara a través de:

  • Menor producción de orina, que puede ser más oscura, o ausencia de orina (anuria).
  • Mayor necesidad de ir al baño, sobre todo por la noche (en un menor número de casos, en lugar de menor producción de orina, se produce un aumento de esta).
  • Retención de líquidos: provoca edema o hinchazón de pies o tobillos.
  • Bolsas alrededor de los ojos, sobre todo por la mañana.
  • Boca seca y picores en la piel.
  • Problemas digestivos: falta de apetito, náuseas, vómitos, gastritis y trastornos en el ritmo intestinal.
  • Dificultad para respirar.
  • Síndrome urémico: acumulación de toxinas que el paciente no es capaz de eliminar por la pérdida de función renal y que produce alteraciones en diversos sistemas corporales.
  • Somnolencia, cansancio y falta de aliento.
  • Dificultad para pensar con claridad y confusión.
  • Calambres nocturnos.

Por su parte, en las primeras etapas de la enfermedad renal crónica no suele haber síntomas. Si la enfermedad continúa avanzando, pueden empezar a acumularse los desechos y toxinas en la sangre, lo que suele provocar malestar general y sabor metálico en la boca, junto a algunos de los síntomas descritos anteriormente.

Dado que, por tanto, spuede haber síntomas comunes difíciles de diferenciar entre ambas situaciones, los médicos tendrán en cuenta algunos efectos que son más típicos de un daño prolongado y de la reacción del organismo a dicho daño:

  • Anemia: causada sobre todo por la disminución de los glóbulos rojos.
  • Inmunodeficiencia: que facilita la aparición de infecciones.
  • Cambios hormonales: hiperparatiroidismo (lo que produce disminución de los niveles de calcio) y daño óseo.
  • Si la enfermedad progresa sin tratamiento pueden aparecen alteraciones neurológicas y arritmias cardíacas.

La persona puede notar dichas alteraciones crónicas a través de los siguientes síntomas o signos:

  • Presión arterial elevada.
  • Cansancio o fatiga: anemia.
  • Fracturas óseas: daño óseo.
  • Mayor riesgo cardiovascular.

¿Existen factores de riesgo para la enfermedad renal?

Cualquier persona puede desarrollarla, pero existen diversos factores que aumentan la probabilidad de sufrir enfermedad renal:

  • Tener edad avanzada (60 años o más).
  • Antecedentes familiares de insuficiencia renal.
  • Ser diabético.
  • Sufrir hipertensión o enfermedades cardiovasculares.
  • Padecer infecciones crónicas, infección por VIH o trastornos inmunológicos.
  • Haber ingerido durante periodos largos de tiempo medicamentos que pueden dañar los riñones.

¿Cómo se trata la insuficiencia renal?

La National Kidney Foundation propone el siguiente tratamiento para la enfermedad renal y los problemas de salud vinculados:

  • Tratamiento de la presión arterial alta: mediante la ingesta de fármacos antihipertensivos, moderación del consumo de sal, pérdida de peso en caso de sobrepeso y seguimiento de un programa regular de ejercicio.
  • Protección de la función renal: mediante la toma de inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) y bloqueadores de los receptores de la angiotensina (BRA).
  • Control del nivel de azúcar en la sangre en pacientes diabéticos: mediante dieta, ejercicio y, cuando sea necesario, la administración de insulina o medicamentos antidiabéticos.
  • Control del nivel de colesterol alto: mediante dieta, ejercicio y, si es necesario, tratamiento farmacológico.
  • Tratamiento de la anemia: con suplementos de hierro y en algunos casos medicamentos que favorecen la producción de glóbulos rojos.
  • Tratamiento para trastornos del metabolismo óseo y mineral: mediante fármacos y una dieta que reduzca la cantidad de fósforo, con especial cuidado en la ingesta de lácteos, frutos secos, semillas y legumbres secas, que son productos ricos en fósforo
  • Puede ser necesaria también una dieta que tenga en cuenta la cantidad y tipo de proteínas que se ingieren. Dada las diferencias de las recomendaciones dietéticas en virtud de la fase de enfermedad renal, es importante obtener consejo especializado por parte del médico o especialista a la hora de realizar los ajustes dietéticos pertinentes.
  • Durante el tratamiento, se debe controlar periódicamente mediante análisis de sangre y orina la evolución de la enfermedad.

Por otra parte, en los últimos estadios de la enfermedad renal, puede ser necesario recurrir a:

  • Diálisis: que elimina los desechos y el exceso de líquido en la sangre.
  • Trasplante de riñón: que reemplazará al dañado.

10 Consejos para convivir con la enfermedad renal

Las personas que sufren este problema pueden seguir llevando una vida normal, pero han de tomar en su día a día algunas precauciones:

  • 1. Controla periódicamente tu salud.
    Es muy importante que te realices análisis de sangre y orina con regularidad, porque la enfermedad renal no suele presentar síntomas en los primeros estadios y sólo este tipo de pruebas pueden detectarla precozmente, así como a ayudar a controlar su avance una vez diagnosticada. Vigila, además, tus niveles de colesterol, azúcar y tu presión arterial.
  • 2. Sé prudente con el consumo de medicamentos.
    No te automediques y advierte siempre al médico que te vaya a recetar algún fármaco del problema que padeces y del estadio en que te encuentras. De esta manera, podrá ajustar la dosis a tu grado de insuficiencia renal.
  • 3. Alcanza y mantente en tu peso ideal.
    Si tienes sobrepeso, es importante que te deshagas de esos kilos de más.
  • 4. Acude a un nutricionista.
    Tu alimentación será clave a la hora de frenar el avance de la enfermedad, por lo que resulta muy recomendable que un experto en nutrición te asesore sobre el tipo de dieta más conveniente para ti y te enseñe qué tipo de nutrientes necesitas.
  • 5. Presta atención a las proteínas que consumes.
    Evita las porciones demasiado grandes y obtén consejo especializado para combinar adecuadamente las proteínas de origen animal (carne roja, pollo, cerco, pescado, huevos y lácteos) y las de origen vegetal (legumbres y frutos secos…).
  • 6. Cocina y come de manera cardiosaludable.
    Para evitar que la grasa se acumule en tu corazón y riñones, prepara los alimentos al horno, salteados o a la plancha, en vez de fritos. Utiliza aceite de oliva y opta por las carnes y pescados magros.
  • 7. Modera el consumo de sodio.
    En total, deberías tomar menos de 2,5 gramos de sal al día. Para ello, reduce la sal que usas al cocinar y lee las etiquetas de los alimentos cuando los compres. Intenta no consumir comidas precocinadas.
  • 8. Cuida lo que bebes.
    Toma la misma cantidad de agua de siempre, pero evita los refrescos de color oscuro, las bebidas con sabor a fruta o los tés envasados, pues pueden contener demasiado fósforo. Una alternativa son las limonadas y los tés fríos caseros. Y, si has de limitar el potasio, no tomes zumos de naranja, sino que es mejor que optes por los de manzana, uva o piña. Por supuesto, modera o elimina el consumo de bebidas alcohólicas.
  • 9. Deja de fumar.
    El tabaco puede empeorar el estado de tus riñones.
  • 10. Incorpora el deporte a tu rutina diaria.
    Además de ayudarte a mantenerte en tu peso, practicar a diario actividad física contribuirá a mantener a raya el colesterol y a aumentar tu bienestar general.

 Aparato urinario

El aparato urinario está formado por un conjunto de órganos (riñones, uréteres, vejiga y uretra) cuya función principal es extraer de la sangre los productos de desecho del metabolismo celular y eliminarlos hacia el exterior del cuerpo. Sin embargo, tiene también otras funciones no menos relevantes, como mantener la homeostasis del equilibrio ácido-base (regulación del pH de los líquidos corporales) y la regulación del volumen de líquido extracelular, es decir, el equilibrio hidrosalino del organismo.

La unidad estructural y funcional renal es la nefrona, situada principalmente en la corteza renal, responsable de la purificación y filtración de la sangre y de la formación de orina. Cada riñón contiene alrededor de 1.200.000 nefronas, con una estructura compuesta por un corpúsculo renal (de Malpighi) en comunicación con un túbulo. El corpúsculo renal está formado por una estructura esferoidal formada por la cápsula de Bowman y un ovillo capilar (glomérulo) contenido en su interior. La cápsula está revestida interiormente por un epitelio aplanado y está abierta al polo vascular, a través del cual penetra la arteriola aferente y sale la eferente, y al polo urinario, que comunica con el sistema tubular renal. El sistema tubular está formado por el túbulo contorneado proximal, el asa de Henle, el túbulo contorneado distal y los túbulos colectores.

La sangre penetra en la cápsula de Bowman a través de la arteriola aferente. El ultrafiltrado se recoge en el espacio existente entre la cápsula y el ovillo glomerular, desde donde pasa al sistema tubular, donde el ultrafiltrado plasmático se modifica. El funcionamiento de la nefrona se basa en el intercambio de iones: cuando el líquido sanguíneo penetra en la cápsula de Bowman, se realiza la filtración primaria en que el sodio, el agua, los aminoácidos y la glucosa se reabsorben parcialmente gracias a la semipermeabilidad de las paredes y microtúbulos de los glomérulos.

El túbulo distal responde a la hormona antidiurética y su permeabilidad al agua es alta en presencia de la hormona y baja en su ausencia. También en el túbulo distal, el potasio puede ser reabsorbido o segregado. Por su parte, la aldosterona estimula la reabsorción de sodio y la secreción de potasio. En el túbulo distal se produce además la secreción de hidrogeniones amoníaco y ácido úrico, y la reabsorción de bicarbonato, con un pequeño transporte de sustancias orgánicas. Este segmento de la nefrona posee baja permeabilidad a la urea. En el túbulo colector, la hormona antidiurética controla la permeabilidad del agua a lo largo de su longitud. En presencia de la hormona, el fluido tubular hipotónico penetra y pierde agua. El sodio y cloruro se reabsorben y la aldosterona estimula el transporte de sodio. El potasio, los hidrogeniones y el amonio también son reabsorbidos por el túbulo colector. Cuando la hormona antidiurética está presente, la «velocidad de reabsorción de agua excede la velocidad de reabsorción de soluto y la concentración de sodio y cloruro aumenta. El túbulo colector es relativamente impermeable a la urea.

La orina formada llega a la pelvis renal a través de los conductos colectores y a través de los uréteres viaja hasta la vejiga urinaria, donde es almacenada y posteriormente eliminada por la uretra.

Retención hídrica

Cuando por alguna causa se produce en el organismo un desajuste en el equilibrio hídrico y electrolítico, ciertas cantidades de agua son retenidas en el espacio tisular intercelular o intersticial, o en cavidades del organismo, y se producen edemas. Las causas pueden ser de índole tan diversa como:

• Problemas relacionados con los hábitos alimentarios, como el exceso de ingesta de sal en las comidas y/o bebidas (no se debe olvidar que muchos refrescos y aguas con gas contienen cantidades de sodio, en las cuales normalmente no se repara) o un déficit de proteínas en la dieta.

• Problemas relacionados con el estilo de vida: sedentarismo, una simple falta de sueño o situaciones prolongadas de estrés.

• Problemas orgánicos, como alteraciones hormonales, cardiocirculatorias o linfáticas, o problemas renales.

La retención de líquidos en las extremidades (tobillos, piernas, muslos, manos, etc.) se aprecia fácilmente por la hinchazón y porque, después de presionar la piel durante unos segundos con el dedo, queda una marca de hundimiento que tarda unos instantes en recuperarse.

Plantas medicinales con acción diurética

Si se constata una retención hídrica de tipo leve o moderado (edemas) o en caso de hipertensión, pueden ser de utilidad las plantas diuréticas que ejercen un efecto de «lavado» renal al aumentar la excreción de agua a través de estos órganos. Son muchas las especies vegetales a las cuales se les atribuye actividad diurética, pero no en todos los casos se ha comprobado su acción. A continuación se describirán las principales plantas, de uso más

común, que cuentan con principios activos con acción diurética demostrada.

Abedul (Betula alba L., familia Betulaceae)

El abedul es un árbol de hoja caduca que puede alcanzar 20 m de altura. La corteza es blanca y fácilmente exfoliable cuando es joven, ennegrece con el tiempo y no exfolia. Las ramas son alternas, amarronadas y con pelos simples cuando son jóvenes. Las hojas tienen nervadura penniforme, son pecioladas (pecíolo fino y cubierto de pelo simple), triangulares, con el borde aserrado, ápice agudo y base acorazonada, verde oscuro y brillante por el haz y claras y brillantes por el envés. Las flores masculinas y femeninas se disponen en amentos. El fruto en aquenio, elíptico y marrón, está provisto de 2 alas laterales translúcidas. Se utilizan las hojas.

Composición química. Contiene el 2-3% de flavonoides, particularmente hiperósido y quercitrina. También contiene alcoholes triterpénicos y ésteres del damarano. Otros constituyentes son glucósidos monoterpénicos, sesquiterpenos y glucósidos sesquiterpénicos, taninos, trazas de aceite esencial y, aproximadamente, un 4% de minerales, en particular potasio. Las hojas frescas contienen más del 0,5% de ácido ascórbico. La Real farmacopea Española (RFE) precisa que el contenido mínimo de flavonoides totales, expresados como hiperósido, debe ser, al menos, del 1,5% respecto a la droga desecada.

Actividad farmacológica. Se supone una posible acción sinérgica de varios flavonoides y compuestos fenólicos. Varios flavonoides han mostrado actividad inhibidora sobre las hidrolasas específicas de neuropéptidos que regulan la formación de orina a través de la excreción de iones de sodio. Ciertos flavonoides (quercetina y otros compuestos fenólicos) presentes en las hojas de abedul pueden contribuir a la formación acelerada de orina Las sales de potasio que contienen las hojas pueden aumentar la acción de los flavonoides.

Según el informe de evaluación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA), los extractos totales de las hojas de Betula spp. deben ser considerados el ingrediente activo. Aumenta la excreción de agua y de electrólitos, y ejercen un efecto de arrastre que previene la formación de arenillas y cálculos renales.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios menores. La monografía del European Scientific Cooperative on Phytotherapy (ESCOP) indica las hojas de abedul como terapia de irrigación en trastornos inflamatorios e infecciones bacterianas de las vías urinarias, así como en caso de arenillas renales. Se ha utilizado tradicionalmente como diurético y como tratamiento de apoyo de trastornos reumáticos.

Posología. La EMA para uso oral en adultos y ancianos (no lo recomienda para menores de 12 años, por falta de datos)recomienda:

• Hojas secas para infusión: 2-3 g; máximo diario: 12 g, divididos en 4 dosis • Hojas en polvo: 650 mg; máximo diario: 1,3 g, divididos en 2 dosis. • Extracto seco: 0,25-1 g; máximo diario: 4 g, divididos en 4 dosis. • Extracto líquido preparado a partir de hojas frescas: 15 ml, 2 o 3 veces por día.

• Extracto líquido de hojas frescas estabilizadas mediante vapor de etanol al 96%: 2,5 ml; máximo diario: 7,5 ml, divididos en 3 dosis.

Duración de tratamiento: períodos de 2 a 4 semanas. Si los síntomas persisten durante el tratamiento, es preciso consultar con un médico o profesional de la salud cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

El ESCOP recomienda:

• Infusión con 2-3 g de droga seca, de 2 a 3 veces al día.

• Tintura (1:10): 2 ml, 3 veces al día.

• Jugo fresco: 15 ml, 3 veces al día.

Seguridad. La monografía EMA hace las siguientes advertencias:

• Contraindicaciones:

• Hipersensibilidad al polen de abedul o de la sustancia vegetal.

• Condiciones en las cuales se recomienda una ingesta de líquidos

reducida (p. ej., enfermedad cardíaca o renal grave).

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas como fiebre, disuria, espasmos o

sangre en la orina durante el uso del medicamento, se debe

consultar a un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por

falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones: no se han descrito.

• Efectos secundarios: se han comunicado trastornos

gastrointestinales (náuseas, vómitos y diarrea) y reacciones

alérgicas aunque no se conoce su frecuencia.

Cola de caballo (Equisetum arvense L., familia

Equisetaceae) (v. fig. 8 Láminas en color)

Es una hierba vivaz, con tallos que surgen de un rizoma subterráneo

ramificado. Los tallos son de dos tipos: fértiles y estériles; los fértiles

se desarrollan antes que los estériles, son amarronados, huecos y

nudosos, no realizan la fotosíntesis y acaban en un estróbilo

formado por esporofilos en forma de escudete con esporangios

donde se forman las esporas; los estériles alcanzan hasta 1 m de

altura, están ramificados en la mitad superior con nudos y

entrenudos huecos. De los nudos salen las hojas que lo envainan. Se

utilizan los tallos estériles.

Composición química. Los componentes principales son

flavonoides y silicio. Es rica en sales minerales (15-20%) y contiene

del 5 al 10% de silicio, del cual una pequeña parte se encuentra en

forma soluble (silicio orgánico). Contiene, además, esteroles, ácido

ascórbico y ácidos fenólicos que, aunque abundantes en primavera,

desaparecen de la planta después. Los flavonoides varían según la

variedad y el ciclo vegetativo de la planta.

Actividad farmacológica. Distintos estudios demuestran una

acción diurética suave, atribuida a su contenido en flavonoides (y

otros compuestos fenólicos) y potasio, caracterizada por un suave

incremento de la eliminación renal del agua y el aumento de flujo en

los uréteres sin que afecte prácticamente al equilibrio electrolítico.

En diferentes publicaciones se han descrito otras acciones:

hemostática y remineralizante, esta última basándose en el hecho de

que el silicio interviene en la estructura del tejido conectivo y en el

metabolismo fosfocálcico.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA acepta su

uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado

de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios

menores.

En uso tradicional, se ha estado empleando en caso de edemas

postraumáticos (Comisión E) y afecciones inflamatorias renales y

vesicales. También se ha utilizado como terapia de irrigación

(aumento de la diuresis) en infecciones bacterianas, trastornos

inflamatorios de las vías urinarias y eliminación de arenillas renales.

En uso tradicional, se ha empleado por su contenido en sales

minerales y silicio, en artrosis y en la remineralización ósea

En aplicación tópica local, se utiliza como tratamiento de soporte

de la cicatrización de heridas.

Posología. Según la monografía de la EMA, para uso oral, en

adolescentes mayores de 12 años y adultos (no recomienda su uso en

menores de 12 años por falta de datos) se recomienda:

• En infusión: 2-3 g en 250 ml de agua hirviendo, 3-4 veces al día.

• Polvo: 570 mg, 3-4 veces al día.

• Jugo obtenido de planta fresca (1:1,6-2,0): 20 ml, 3-4 veces al día.

• Extracto líquido (1:4-5) con etanol al 31,5% (m/m) como líquido

extractivo: 20 gotas, 3-4 veces al día.

• Extracto líquido (1:5) extraído con: etanol al 96% (v/v)/agua/vino

dulce (16,5/13,5/70; m/m): 30-40 gotas, 3-4 veces al día.

• Extracto líquido (1:5,5) extraído con: vino dulce/etanol al 96% (v/v;

91/9; m/m): 25 gotas, 3-4 veces al día.

• Extracto seco (4-7:1) solvente de extracción: agua, 185 mg, 3-4 veces

al día.

• Extracto seco (7,5-10,5:1) solvente de extracción: etanol al 70% (v/v):

200-225 mg, 3-4 veces al día.

Duración de tratamiento: períodos de 2 a 4 semanas. Si los

síntomas persisten durante el tratamiento, es preciso consultar con

un médico o profesional de la salud cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la

ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

La Comisión E recomienda:

• En uso interno, salvo otra prescripción, una dosis diaria de 6 g de

droga vegetal en infusión o su equivalente en las distintas

preparaciones, acompañada de abundante ingesta de agua.

• En uso externo, 10 g de droga vegetal en infusión en 1 l de agua

para aplicar en forma de compresas.

Seguridad. La monografía EMA hace las siguientes advertencias:

• Contraindicaciones:

• Hipersensibilidad al polen de abedul o de la sustancia vegetal.

• Condiciones en que se recomienda una ingesta de líquidos

reducida (p. ej., enfermedad cardíaca o renal grave).

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas como fiebre, disuria, espasmos o

sangre en la orina durante el uso del medicamento, se debe

consultar a un médico o un profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por

falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones: no se han descrito.

• Efectos secundarios: se han comunicado trastornos

gastrointestinales (náuseas, vómitos y diarrea) y reacciones

alérgicas aunque no se conoce su frecuencia.

Debe tenerse cuidado con su confusión o falsificación con

Equisetum palustre L., con alto contenido en palustrina y que puede

ser tóxico, especialmente en animales herbívoros, aunque se

desconoce el alcance de su grado de toxicidad en seres humanos.

Diente de león (Taraxacum officinale Weber,

familia Asteraceae)

Es una hierba vivaz sin tallo, de gruesa raíz carnosa de cuya cima

surgen uno o más brotes en forma de roseta de hojas lanceoladas,

dentadas en el borde y partidas en lóbulos arqueados hacia la base

que recuerdan dientes , a lo que debe el

nombre de «diente de león»; el grueso nervio central (rojizo en la

base) de la hoja se transforma en el pecíolo. Las flores son amarillas

y se agrupan en cabezuelas sustentadas por un pedúnculo largo

(hasta 50 cm), hueco, con finas y superficiales costillas

longitudinales. Los frutos son aquenios, de color marrón o rojizo

cuando están secos, elípticos y rugosos, y en su parte superior

presentan dientecillos divergentes que bordean a un filamento que

soporta en el ápice un vilano (penacho de pelos). Cuando los frutos

están maduros, el capítulo se convierte en una esfera plumosa que

facilita la dispersión mediante el viento. La droga la constituyen las

hojas desecadas, las raíces y los rizomas secos.

Composición química. Las raíces contienen lactonas

sesquiterpénicas del tipo eudesmanólido y germacranólido;

alcoholes triterpénicos y fitosteroles; ácidos cafeico y phidroxifenilacético, y potasio. También tienen un contenido variable

de inulina; en otoño, la raíz seca contiene por encima del 40% y en

primavera, alrededor del 2%.

Las hojas contienen lactonas sesquiterpénicas de tipo

germacranólido, glucósidos, triterpenos, como el cicloartenol,

fitosteroles, ácido p-hidroxifenilacético, flavonoides como apigenina-

7-glucósido y luteolina-7- glucósido, ácidos grasos furánicos y sales

minerales, particularmente potasio (más del 4,5% en la hoja seca).

Actividad farmacológica. La raíz tiene acción colerética, colagoga y

se considera aperitiva. Las hojas tienen acción colagoga y diurética

salurética (atribuida a los polifenoles y a las sales de potasio).

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA, para las

hojas, acepta su uso oral a fin de aumentar la cantidad de orina para

lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos

urinarios menores.

La monografía del ESCOP indica la raíz para la restauración de la

función hepaticobiliar, en caso de dispepsia y contra la inapetencia.

Las hojas se indican como coadyuvantes de tratamientos en que es

necesario mejorar la diuresis, como el reumatismo y la prevención de

arenillas renales.

En uso tradicional, la planta entera se considera «depurativa» y

laxante suave, y se utiliza en el tratamiento de eccemas y otras

afecciones cutáneas, en la gota y en los trastornos reumáticos y como

ingrediente de vinos aperitivos.

Posología. Según la monografía de la EMA, para uso oral en

adolescentes, adultos y ancianos (no recomienda su uso en menores

de 12 años por falta de datos) se recomienda:

• En infusión: 4-10 g por taza, 3 veces al día.

• Extracto líquido: de 4 a 10 ml, 3 veces al día.

• Jugo exprimido de hojas frescas: de 5 a 10 ml, 2 veces al día.

Si los síntomas persisten más de 2 semanas durante el

tratamiento, se debe consultar a un médico o profesional de la salud

cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la

ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento

La monografía del ESCOP propone:

• Para la raíz en adultos, 3-5 g de droga o 5-10 ml de tintura (1:5,

etanol al 25% v/v), 3 veces al día.

• Para las hojas, también en adultos: 4-10 g de droga en infusión, 3

veces al día; 2-5 ml de tintura (1:5, etanol al 25% v/v), 3 veces al día;

5-10 ml de jugo de hojas frescas, 2 veces al día.

Seguridad. La monografía de la EMA hace las siguientes

advertencias:

• Contraindicaciones:

• Hipersensibilidad al principio activo o a plantas de la familia

Asteraceae (Compositae).

• Obstrucción de los conductos biliares, colangitis, enfermedad

hepática, cálculos biliares, úlcera péptica activa y cualesquiera

otras enfermedades biliares.

• El uso en pacientes con insuficiencia y/o diabetes renal y/o

insuficiencia cardíaca se debe evitar debido a posibles riesgos de

hiperpotasemia.

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas de fiebre, disuria, espasmos o sangre

en la orina durante su uso, se debe consultar un médico o un

profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por

falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones: no se han descrito.

La raíz y las hojas pueden producir dermatitis de contacto debido

a la presencia de lactonas sesquiterpénicas. Además, la raíz, por el

contenido en sustancias amargas, puede producir, aunque

raramente, malestar gástrico a ciertas personas.

Grama de las boticas [Elymus repens (L.) Gould o

Agropyron repens (L.), P. Beauv., familia

Gramineae]

Es una planta vivaz, por lo general de 20 a 40 cm de altura, pero que

puede llegar a 1 m o más. Tiene un rizoma rastrero provisto de

nudos de los cuales salen pequeñas raíces. Los tallos, fistulosos y

coriáceos, son escasos, glabros y de dos clases: estériles y fértiles. Las

hojas son delgadas, lineares, ligeramente dentadas y tomentosas de

color verde. Las flores se disponen en espigas terminales en número

de 4 a 9, con 2 estambres y 3 estigmas. El fruto es una cariópside oval

y oblonga. Se utiliza el rizoma.

Composición química. Contiene del 3 al 8% de triticina,

polisacárido de estructura similar a la inulina. También contiene

mucílagos, azúcares sencillos (manitol e inositol), saponósidos,

lignanos, trazas de aceite esencial y ácidos fenolcarboxílicos. Tiene

un abundante contenido en sales de potasio, ácido silícico y silicatos.

Actividad farmacológica. Es diurético, aumenta la eliminación de

orina.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA, para el

rizoma, acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin

de lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en

trastornos urinarios menores.

La Comisión E aprueba su uso en infecciones urinarias y en la

prevención de las litiasis urinarias. En uso tradicional se emplea

como «depurativo» en afecciones dermatológicas crónicas, para el

tratamiento de la oliguria, la retención urinaria, los edemas, las

afecciones reumáticas (artritis y gota), la tos improductiva, la

bronquitis y el estreñimiento.

Posología. Según la monografía de la EMA para adultos y ancianos

(desaconseja su uso en menores de 18 años por falta de datos) se

recomienda:

• Infusión: 3-6 g de rizomas secos triturados en 250 ml de agua

caliente. Dosis diaria: 10-20 g, repartido en varias tomas.

• Extracto líquido: 4-8 ml, de 2 a 4 veces al día.

• Tintura: 5-15 ml, 3 veces al día.

Duración del tratamiento: de 2 a 4 semanas. Si durante el

tratamiento los síntomas persisten, debe consultarse al médico o a

un profesional de la salud cualificado.

La Comisión E recomienda (salvo otra prescripción):

• 6-9 g/día de droga pulverizada o preparaciones equivalentes.

• Infusión: 3-10 g/150 ml cada 6-8 h.

• Extracto fluido (1:1 g/ml): 4-8 ml cada 8 h.

• Tintura (1:5 g/ml): 1-15 ml cada 8 h.

Seguridad. La monografía de la EMA advierte:

• Contraindicaciones: condiciones en que se recomienda una ingesta

de líquidos reducida (p. ej., enfermedad cardíaca o renal grave).

• Precauciones de uso:

• Si se presentan síntomas de fiebre, disuria, espasmos o sangre

en la orina durante su uso, se debe consultar a un médico o un

profesional de la salud cualificado.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por

falta de datos que establezcan su seguridad.

• Interacciones y efectos secundarios: no se han descrito.

Si se utiliza como diurético, conviene recomendar una abundante

ingesta de líquidos.

Maíz (Zea mays L., familia Gramineae)

Es una planta anual con raíces fasciculadas, que puede alcanzar 3 m

de altura. El tallo erecto dispone de nudos de los cuales arrancan las

hojas. Éstas son lanceoladas, paralelinervias, acuminadas y alternas.

En la misma planta se disponen las flores femeninas y masculinas

separadas; las masculinas forman una panícula terminal de

espiguillas y las femeninas se agrupan en mazorcas. Las cariópsides

(frutos con el pericarpio soldado a la semilla) son prismáticas, con

una cara redondeada y de color anaranjado. En cada mazorca se

agrupan las filas de granos, cuyo número puede variar de 8 a 30, y a

cada grano le corresponde un largo hilo de aspecto sedoso que

sobresale por el extremo de la mazorca. Como diurético se utilizan

los estilos de las inflorescencias femeninas junto con los estigmas.

Composición química. Contienen sales de potasio, cuyo contenido

no debe ser inferior al 1,5% (Phar. Française, 1997), silicio, vitaminas

B, ácido p-aminobenzoico y cantidades moderadas de hierro, cinc,

calcio, magnesio y fósforo. También contiene flavonoides, enzimas,

taninos, trazas de aceite esencial, alantoína, ácido maizénico, ácido

salicílico (0,3%) y lípidos acompañados de esteroles (β-sitosterol).

Actividad farmacológica. Los estilos, junto con los estigmas, se

han utilizado tradicionalmente como diuréticos. Su mecanismo de

acción se atribuye a la acción conjunta de sus abundantes sales de

potasio y flavonoides. Parece que favorece la excreción de ácido

úrico.

Indicaciones y uso tradicional. Se usa tradicionalmente para

favorecer la eliminación urinaria de líquidos en caso de infecciones

urinarias, para prevenir la formación de litiasis y como coadyuvante

en el tratamiento del sobrepeso. Su uso es muy popular en la

herbolaria de la medicina tradicional.

Posología. La Organización Mundial de la Salud (OMS) para los

estilos y estigmas propone la siguiente posología por vía oral:

• Droga pulverizada: 2-8 g al día.

• Infusión: 2-8 g en 200 ml de agua.

• Tintura (1:5) en etanol al 25%: 5-15 ml, 3 veces al día.

• Extracto fluido (1:1) en etanol al 25%: 4-8 ml, 3 veces al día.

Seguridad. El uso de diuréticos se desaconseja en el embarazo y la

lactancia, y su relación beneficio/riesgo debe ser valorada por el

médico. No debe usarse como diurético en caso de edemas por

insuficiencia renal o cardíaca, sin control médico.

Ortosifón o té de Java [Orthosiphon aristatus

(Blume) Miq. u Orthosiphon stamineus Benth.,

familia Lamiaceae]

Es una planta vivaz originaria de Malasia, donde en lengua vernácula

se la denomina «bigote de gato». Crece en el sureste asiático y

también en Australia, y actualmente se cultiva, asimismo, en las

regiones de clima subtropical húmedo de Sudamérica. Crece hasta 1

m de altura, con tallos erectos, poco ramificados, cuadrangulares, de

color marrón violáceo, sobre los cuales aparecen hojas opuestas,

romboidales, enteras de borde dentado, oscuras en el haz, más claras

y pubescentes en el envés, penninerviadas con pecíolo corto. Posee

inflorescencias en espiga, con flores de blanco a liliáceo; los

estambres doblan en longitud a la corola, lo que produce el

mencionado nombre de bigotes de gato. El fruto es áspero y rugoso.

Se utilizan las hojas y las sumidades floridas.

Composición química. Contiene abundantes sales potásicas (3%),

diterpenos, aceite esencial rico en derivados sesquiterpénicos, ácidos

fenólicos (rosmarínico, dicafeiltartárico y derivados del

litospérmico), flavonoides (sinensetina, salvigenina y eupatorina).

Los flavonoides tienen un alto grado de metoxilación, por lo que,

debido a su carácter lipofílico, se encuentran en escasa cantidad en

los extractos acuosos. La RFE indica que debe tener un contenido

mínimo del 0,05% de sinensetina. Otros componentes son: derivados

del pimarano, taninos, saponósidos, colina, betaína, β-sitosterol,

inositol, ortocromeno A y metilripariocromeno A (que es uno de los

constituyentes mayoritarios de la decocción de la hoja).

Actividad farmacológica. Posee acción diurética y suavemente

espasmolítica, antioxidante y antibacteriana. En algunos estudios se

ha mostrado que favorece la excreción renal de cloruro, de ácido

úrico y de urea. Este efecto, en los extractos acuosos, se atribuye a la

abundancia de potasio y a la presencia de derivados del ácido

litospérmico ya que, como se ha indicado, los flavonoides se

encuentran en menor proporción en estas preparaciones. La acción

antioxidante se relaciona con la presencia de derivados fenólicos.

Un estudio clínico realizado en 200 pacientes crónicos con

infecciones urinarias recurrentes ha mostrado su acción inhibidora

del crecimiento de diferentes microorganismos (Escherichia coli,

Klebsiella, Proteus y Pseudomonas) después de 2 semanas de

administración en infusión.

En un estudio realizado con el objetivo de valorar su posible

actividad sobre la formación de cálculos y la excreción de ácido úrico

(Nirdnoy et al., 1991), los autores concluyeron que el té de Java

puede ser beneficioso en la prevención de la formación de cálculos

de ácido úrico, principalmente debido a la disminución de la acidez

de la orina.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA, para las

hojas, acepta su uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de

lograr el lavado de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos

urinarios menores.

El ESCOP y la Comisión E indican su administración cuando es

necesario aumentar la diuresis, especialmente en caso de

inflamación y de arenillas renales, y como coadyuvante en el

tratamiento de infecciones bacterianas de las vías urinarias

excretoras (terapia de lavado de las vías urinarias). En uso tradicional

y fruto de la observación clínica, se usa también como complemento

en las dietas de adelgazamiento y como coadyuvante en los

tratamientos de gota, hipertensión y reumatismo.

Posología. Según la monografía de la EMA para adultos y ancianos

(desaconseja su uso en menores de 18 años por falta de datos) se

recomienda:

• Infusión: de 6 a 12 g (de hojas) por día, repartidos en varias tomas.

• Extracto líquido: 2 g, de 1 a 2 veces por día.

• Extracto seco (5-7:1): 360 mg, de 3 a 4 veces por día.

• Extracto seco (8-12:1): de 200 a 400 mg, 3 veces por día.

• Extracto seco (7-8:1): 280 mg, 3 veces por día.

Si durante el tratamiento los síntomas persisten, debe consultarse

al médico o a un profesional de la salud cualificado.

Para garantizar un aumento de la cantidad de orina, se requiere la

ingesta adecuada de líquidos durante el tratamiento.

Las recomendaciones del ESCOP son las siguientes:

• Infusión de 2-3 g de droga desecada en 150 ml de agua, 2-3 veces al

día.

• Dosis equivalentes de otros preparados.

La Comisión E, salvo otra prescripción, indica una dosis diaria de

6-12 g de droga o la cantidad equivalente de sus preparados.

Se utilizan la infusión (de sabor amargo) y los extractos secos y

fluidos. La infusión suele administrarse antes de las comidas, sola o

asociada con otras plantas diuréticas y depurativas, o con plantas

mucilaginosas (malvavisco) y modificadoras del sabor (naranjo y

menta).

Seguridad. Hay que tener precaución en la insuficiencia renal o

cardíaca, en la obstrucción de las vías biliares y en la dispepsia

hiposecretora (digestión difícil y laboriosa con poca secreción). Debe

tomarse con ingesta abundante de líquido si hay molestias gástricas.

En el embarazo y la lactancia no se aconseja el uso de diuréticos; en

todo caso, el facultativo debe valorar la relación beneficio/riesgo.

La monografía de la EMA advierte las siguientes precauciones de

uso:

• Si durante su uso se presentan síntomas como fiebre, disuria,

espasmos o sangre en la orina, se debe consultar a un médico o un

profesional de la salud cualificado.

• No está recomendado su uso concomitante con diuréticos de

síntesis.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por

falta de datos que establezcan su seguridad.

No se han descrito interacciones.

Solidago (Solidago virgaurea L., familia

Asteraceae)

Es una especie de abundante distribución por Europa, Asia, África y

Norteamérica. Se la conoce como vara de oro. Es una planta vivaz que

alcanza 1 m de altura, de tallo cilíndrico, rojo violáceo, con hojas

enteras, verde oscuro, cubiertas de una fina red de nervadura; está

coronado en la parte superior por capítulos de flores amarillas

dispuestas en racimos oblongos. Las brácteas que rodean los

capítulos florales son doradas en su interior. Debe su nombre a la

rigidez de su tallo y al intenso dorado de sus capítulos. Se utilizan

las sumidades floridas.

Composición química. Contiene principalmente ácidos fenólicos

(clorogénico, cafeico y derivados), 1,5-2% de flavonoides (quercitina y

derivados, rutina, kamferol, etc.), antocianidinas, taninos catéquicos,

aceite esencial (0,1-0,5%), diterpenos y saponinas (2,4%),

principalmente derivadas del ácido poligalácico.

Actividad farmacológica. Tiene actividad diurética y

antiinflamatoria, atribuida a su contenido en flavonoides y

saponinas, y suavemente espasmolítica. Estas últimas se relacionan

con una activación inespecífica del sistema inmune debido a su

acción irritante y a un efecto inhibidor de la lipooxigenasa y/o la

ciclooxigenasa, lo que podría explicar su acción antiinflamatoria. Los

derivados flavónicos de Solidago virgaurea L. han mostrado un efecto

antiedematoso y una acción positiva sobre la permeabilidad capilar.

Algunos extractos han mostrado, en experimentación animal, acción

antihipertensiva, antiséptica y antiinflamatoria. También se ha

observado actividad antifúngica de los heterósidos del ácido

poligalácico frente a Candida albicans.

Según el informe de evaluación del Comité de Plantas Medicinales

de la EMA, el mecanismo de la actividad beneficiosa a nivel renal y

cardiovascular de S. virgaurea puede depender de la modulación de

la actividad de la endopeptidasa neutra (NEP). Mediante el bloqueo

de la hidrólisis de los péptidos vasoactivos, los preparados de

solidago pueden regular el equilibrio de agua y de sodio, y la

homeostasis cardiovascular mediante el aumento de la excreción de

agua y sodio, y mediante su actividad sobre la vasodilatación arterial

y venosa (Melzig y Major, 2000)

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA acepta su

uso oral para aumentar la cantidad de orina a fin de lograr el lavado

de las vías urinarias, como adyuvante en trastornos urinarios

menores.

Las monografías de la Comisión E y del ESCOP la indican para

incrementar la diuresis y como coadyuvante en el tratamiento de las

inflamaciones e infecciones del aparato urinario (riñones y vejiga),

así como en el tratamiento y la profilaxis de procesos litiásicos.

Posología. Según la monografía de la EMA para adultos y

adolescentes (desaconseja su uso en menores de 12 años por falta de

datos) se recomienda:

• Infusión: 3-5 g, 2-4 veces por día.

• Extracto líquido: 0,5-2 ml, 3 veces por día.

• Tintura: 0,5-2 ml, 3 veces por día.

• Extracto seco: 350-450 mg, 3 veces por día.

Duración del tratamiento: de 2 a 4 semanas. Si durante el

tratamiento los síntomas persisten, debe consultarse al médico o a

un profesional de la salud cualificado.

Debe asegurarse una ingesta adecuada de líquidos durante el

tratamiento.

Según la Comisión E, la dosis media diaria es 6-12 g de droga o la

cantidad equivalente de sus preparados, distribuida en 3 tomas.

Según el ESCOP, se debe tomar infusión de 3-4 g de droga seca en

150 ml de agua, 2-3 veces al día, o la cantidad equivalente de otros

preparados.

Standardzulassung (Alemania): infusión, a razón de 1-2

cucharaditas (3-5 g) en 150 ml de agua, 2-4 tazas al día.

Seguridad. Para favorecer el efecto diurético, debe garantizarse

una ingesta hídrica abundante. No es aconsejable la administración

de diuréticos en caso de insuficiencia cardíaca o renal, salvo por

prescripción facultativa.

La monografía de la EMA advierte las siguientes precauciones de

uso:

• Si durante su uso se presentan síntomas como fiebre, disuria,

espasmos o sangre en la orina, se debe consultar a un médico o a

un profesional de la salud cualificado.

• No está recomendado su uso concomitante con diuréticos de

síntesis.

• No se recomienda su uso durante el embarazo y la lactancia por

falta de datos que establezcan su seguridad.

No se han descrito interacciones.

Ulmaria o reina de los prados [Filipendula ulmaria

(L.) Maxim, familia Rosaceae]

Es una hierba vivaz de grueso rizoma del que brotan tallos erguidos

(1-2 m), surcados y veteados de rojo. El tallo de la sumidad florida es

anguloso, hueco y estriado, con surcos rectilíneos. Las hojas son

alternas, grandes, divididas, imparipinnadas, con estípulas angulares

de color marrón rojizo, algunas con 3-9 pares de folíolos dentados

reducidos a pequeñas láminas superpuestas. Las flores son blancas o

amarillentas y se disponen en corimbos; aunque salgan de distintos

niveles, se colocan todas en el mismo plano. El fruto es un aquenio.

Se utilizan las flores y sumidades floridas.

Composición química. Flavonoides (0,5%): espireósido

(primaverósido del aldehído salicílico), hiperósido, rutósido,

cumarinas, glucósidos fenólicos (monotropitósido y espireína) que

se hidrolizan en el intestino y producen la genina: salicilato de

metilo. Pequeñas cantidades de aceite esencial, compuesto

principalmente por aldehído salicílico, alcohol feniletílico,

anisaldehído y salicilato de metilo. Además, contiene taninos

gálicos, sales potásicas y vitamina C.

Actividad farmacológica. La presencia de flavonoides y sales

minerales le confiere propiedades diuréticas, uricosúricas y efecto

diaforético. Se le atribuye también efecto analgésico (antirreumático)

y antipirético, que se explica por la formación de salicilato de metilo

mediante la hidrólisis efectuada por la flora bacteriana y por la

presencia de los flavonoides, que potenciarían la acción

antiinflamatoria del salicilato de metilo. También tiene actividad

anticoagulante.

El informe de evaluación del Comité de Plantas Medicinales de la

EMA sólo recoge las acciones antiinflamatoria, antipirética y

antibacteriana.

Indicaciones y uso tradicional en el contexto de este capítulo. La

monografía de la EMA acepta como indicación para uso tradicional,

de la flor y la sumidad florida, el efecto coadyuvante en el

tratamiento del resfriado común y el alivio de los dolores articulares

leves. Por su parte, el ESCOP aprueba para la sumidad florida su

indicación como tratamiento coadyuvante del resfriado común y para

aumentar la eliminación urinaria aunque advierte que la literatura

científica no avala hasta el momento esta indicación. La

Standardzulassung alemana la indica cuando sea conveniente

aumentar la diuresis.

Popularmente se utiliza cuando hay edemas, oliguria, cistitis o

urolitiasis.

Posología. Salvo otra prescripción:

• La Comisión E recomienda: infusión de 2,5-3,5 g/día de flores o 4-5

g/día de sumidades floridas, repartidos en 3 tomas.

• El ESCOP recomienda: infusión de 2-6 g/día en adultos y niños

entre 10 y 16 años; 2-3 g/día en niños entre 4 y 10 años, y 1-2 g/día

en niños entre 1 y 4 años; extracto fluido (1:2): 3-6 ml/día, y tintura

(1:5): 7,5-15 ml/día.

Las dosis propuestas en las monografías de la EMA son

específicamente para resfriado común o dolores articulares, por lo

que no se incluyen en este apartado. No obstante pueden

consultarse las monografías (hay dos monografías: una para las

sumidades floridas y otra para las flores) en el siguiente enlace:

http://www.ema.europa.eu/ema/index.jsp?

curl(pages/medicines/landing/herbal_medicines_search_landing_page.jsp&m

Seguridad. Se recomienda no administrar en caso de

hipersensibilidad a los salicilatos; está contraindicado en úlceras

gastroduodenales y tratamientos anticoagulantes o hemostáticos. El

uso en embarazo y lactancia no está bien establecido, por lo que sólo

debe utilizarse con supervisión médica.

Vellosilla (Hieracium pilosella L., familia

Asteraceae)

Es una hierba perenne, de rizoma rastrero, del cual parten una roseta

de hojas basales tumbadas y lanceoladas, y estolones que producen

nuevas raíces a la altura de los nudos. Los estolones tienen hojas

alternas, más grandes las inferiores y más pequeñas las superiores.

De las rosetas surgen tallos radicales sin hojas hasta 20 cm de altura.

Tiene flores solitarias, en el vértice del escapo, de cabezuelas

amarillas, situadas en el centro de una serie apretada de bractéolas

lanceoladas. El fruto es un aquenio. Se utilizan las sumidades aéreas

y también la planta entera.

Composición química. Contiene flavonoides (isoetina, heterósidos

de apigenina y luteolina); ácidos fenólicos (cafeico y clorogénico);

cumarinas, particularmente umbeliferona (presente en la planta

fresca en forma heterosídica: 7-O-glucosil-umbeliferona), que,

aunque se encuentra en toda la planta, alcanza su mayor contenido

en las hojas, y ésteres de alcoholes triterpénicos con ácidos grasos.

Contiene inulina en la raíz.

Actividad farmacológica. Es diurética y favorece la eliminación de

cloruros, ácido úrico y urea aunque esta acción sólo está avalada por

la tradición y la observación epidemiológica. Faltan ensayos clínicos.

Indicaciones y uso tradicional. Se usa para favorecer la diuresis y

la excreción urinaria; como depurativo y coadyuvante en regímenes

de control de peso, en los casos en que exista retención hídrica; en

edemas, y en la hipertensión, como adyuvante de los regímenes sin

sal, por su acción sobre la eliminación de los cloruros.

Posología. En uso tradicional se recomienda la infusión a razón de

una cucharada de postre por taza, 3 tazas o más al día. Formas

galénicas a base de polvo de la planta: 600-1.200 mg/día, repartidos

en 3 tomas.

Seguridad. Está contraindicada en la insuficiencia cardíaca o renal,

salvo por prescripción facultativa.

Infecciones del aparato urinario

La infección urinaria se define como la presencia de gérmenes en la

orina. Habitualmente son bacterias (bacteriana) y, excepcionalmente,

hongos (micótica) o virus (vírica). Las infecciones urinarias

constituyen la enfermedad más frecuente del aparato urinario y se

estima que en el mundo se producen alrededor de 150 millones de

infecciones urinarias por año. En España son el 10% de las consultas

del médico de atención primaria y el 40% de las del urólogo. Es la

infección más usual en el ámbito hospitalario.

Son más prevalentes en las mujeres ya que la uretra femenina es

de menor longitud y existe menor distancia entre esfínteres, lo que

favorece la contaminación por los gérmenes fecales. Los gérmenes

más comunes son Escherichia coli, Streptococcus faecalis, Proteus,

Klebsiella, Enterobacter, Citrobacter, Pseudomonas, Serratia y

Staphylococcus, especialmente S. saprofiticus (el 15% de las infecciones

en mujeres sexualmente activas). Existe una relación de la infección

con la actividad sexual (el riesgo es 40 veces superior en la mujer

sexualmente activa) y se ha constatado que existe un riesgo elevado

de infección tras manipulación o sondaje.

Las infecciones urinarias, según su localización, se dividen en

infecciones del aparato urinario inferior (generalmente, cistitis), que

suelen ser agudas, e infecciones del aparato urinario superior, que

llegan a afectar al riñón (pielonefritis). Se define como cistitis una

infección urinaria que afecta la vejiga y que se define por un cuadro

clínico característico con dolor o escozor miccional, frecuencia

miccional muy aumentada y de escasa cantidad (polaquiuria), y

tenesmo (sensación de que no se ha terminado de orinar). A veces,

puede aparecer hematuria (sangre en orina). Cuando el cuadro cursa

sin fiebre en un paciente sin alteraciones estructurales o funcionales

del aparato urinario, se habla de cistitis no complicada.

La fiebre alerta de que puede haber otro órgano afectado, como los

riñones, o, en el caso del varón, incluso prostatitis aguda. Si afecta el

riñón, se trata de pielonefritis aguda, caracterizada por fiebre,

escalofríos, dolor lumbar y malestar general, acompañada por

bacteriuria significativa. La pielonefritis aguda, bien tratada, se cura

en general sin secuelas. Sin embargo, cuando se cronifica por un

tratamiento inadecuado o cuando existe reflujo vesicorrenal u

obstrucción, llegan a producirse lesiones inflamatorias y cicatriciales,

con atrofia de riñón, que se identifican radiológicamente. Los

cuadros más complicados son la pielonefritis o la prostatitis, con

alteraciones estructurales o funcionales en el riñón (cálculos, quistes

renales, obstrucción, anormalidades anatómicas, vejiga neurógena,

cuerpos extraños, diabetes, embarazo y trasplante renal).

En el caso de las cistitis, antes de iniciar un tratamiento, debe

establecerse si se trata de una primoinfección, de una infección

aislada, de una infección no resuelta que puede deberse a un

tratamiento inadecuado o a una resistencia (a menudo, por

automedicación sin consejo profesional), o de una infección

recurrente, ya sea por persistencia bacteriana (el intervalo de

aparición es muy corto) o por una reinfección, en cuyo caso se

producen 2 cistitis sintomáticas en menos de 6 meses o más de 3 en

12 meses.

En adultos, casi el 50% de la población femenina padece, al menos,

una infección urinaria en la vida. Datos de una encuesta

epidemiológica, efectuada en España en 2007 a 6.545 mujeres

españolas, revelaron que el 37% de las encuestadas había

presentado, al menos, un episodio de infección urinaria de vías bajas

y que el 32% de éstas había presentado más de dos episodios.

La proporción de mujeres que padece infecciones de repetición,

frente al de varones, está en una relación 1:50. Esta desproporción

disminuye en los ancianos (hasta 1:10 en el grupo de 60-70 años). La

proporción se iguala entre mujeres y hombres en los pacientes

ancianos hospitalizados.

Factores que predisponen a padecer infecciones urinarias son,

asimismo, la diabetes (sobre todo, en mujeres), el embarazo, el

reflujo vesicorrenal en niños, las litiasis renales y las obstrucciones,

que permiten mayor crecimiento y penetración intrarrenal de los

gérmenes.

Plantas medicinales con acción

antiséptica urinaria

En los casos de infecciones del aparato urinario no complicados se

propone por una terapia de «lavado renal», utilizando plantas

diuréticas (descritas anteriormente) para limpiar de bacterias los

núcleos de cristalización y otros agentes inflamatorios del aparato

urinario. La utilización de estas plantas en forma de infusión varias

veces al día favorece el imprescindible aporte hídrico. Las

principales familias de principios activos contenidos en las plantas

con actividad diurética responsables de la acción son: ácidos

fenólicos, flavonoides, saponinas, aceites esenciales, sales de potasio

y ácido salicílico.

Sin embargo, también hay plantas que contienen compuestos con

acción antiséptica urinaria frente a diversos microorganismos

causantes de cistitis, como el solidago (Solidago virgaurea), con acción

demostrada frente a Candida albicans; la gayuba (Arctostaphylos uvaursi Spreng.), que mediante la hidrólisis realizada por la flora

bacteriana sobre sus componentes hidroquinónicos libera

hidroquinona de acción específica sobre diversos agentes patógenos

del aparato urinario, y el arándano americano (Vaccinium macrocarpon

Aiton), cuya principal acción es impedir la adherencia de E. coli en

las paredes vesicales.

Generalmente, se han mostrado como buenos coadyuvantes de los

tratamientos con antisépticos de síntesis; su mayor interés reside en

las fases postagudas de las cistitis y en los procesos crónicos

consecutivos a pielonefritis, cistitis recidivantes, etc., por su

intervención favorable en la reducción de recidivas ya que su baja

toxicidad y la escasez de efectos secundarios permite su utilización

largos períodos de tiempo. Para paliar el dolor, los espasmos y la

disuria, pueden combinarse con drogas con acción antiinflamatoria

y/o sedante o espasmolíticas.

Las principales plantas con acción antiséptica urinaria son la

gayuba y el arándano americano.

Gayuba [Arctostaphylos uva-ursi (L.) Spreng.,

familia Ericaceae]

Este pequeño arbusto puebla las regiones montañosas del

hemisferio norte. Sus hojas son coriáceas, de limbo entero y corto

pecíolo, con la epidermis recubierta por una cutícula muy gruesa; su

color es verde brillante y oscuro por el haz, más claro por el envés y

presenta una nervadura pennada, finamente reticulada. Las flores

son pentámeras, de color blanco rosado, y se presentan en grupos de

3 a 5 en la extremidad de las ramas. El fruto es una baya redondeada

de color rojo vivo. Se utilizan las hojas.

Composición química. Contiene derivados hidroquinónicos,

principalmente arbutósido o arbutina (8-10%), cuyo contenido,

según la RFE, debe ser como mínimo del 7% respecto a la droga

desecada. Dentro de este grupo tiene también relevancia el

metilarbutósido. Además, contiene ácidos gálicos derivados de la

pentagaloilglucosa (del 15 al 20%), ácidos fenólicos, triterpenos

pentacíclicos (ácido ursólico y uvaol), flavonoides (isoquercitrósido e

hiperósido) y taninos (10%).

Actividad farmacológica. Posee actividad antiséptica urinaria y

diurética. El arbutósido, hidrolizado por la acción de la flora

bacteriana intestinal, libera hidroquinona, que se elimina por vía

renal en forma de sulfato y glucurónido. Este mecanismo explica las

propiedades antimicrobianas de tropismo específico sobre el aparato

urinario. Se ha comprobado que la orina de voluntarios sanos que

han consumido arbutina o infusión de gayuba tiene actividad

antibacteriana si se ajusta el pH de la orina a 8, lo cual es necesario

para liberar la hidroquinona de sus conjugados. Su acción

antibacteriana alcanza una actividad máxima, aproximadamente, 3-4

horas después de la ingestión.

La actividad diurética se ha demostrado in vivo en ratas con un

extracto acuoso y se atribuye a su contenido en flavonoides. No se ha

observado actividad natriurética.

Indicaciones y uso tradicional. La monografía de la EMA aprueba

su uso tradicional para el tratamiento de los síntomas de las

infecciones del aparato urinario inferior, leves y recurrentes, que

cursan en las mujeres con síntomas como sensación de ardor al

orinar y/o micción frecuente, una vez que un médico haya descartado

patologías graves. La Comisión E aprueba su uso en inflamaciones

de las vías urinarias y la monografía del ESCOP, en infecciones leves

de las vías urinarias eferentes, como cistitis, cuando el tratamiento

con antibiótico no se considera esencial.

Posología. Según la EMA (para adultos mayores de 18 años) se

recomienda:

• Infusión de 1,5-4 g de droga vegetal triturada en 150 ml de agua

hirviendo, de 2 a 4 veces al día. Dosis máxima diaria: 8 g.

• Maceración de 1,5-4 g de droga vegetal triturada en 150 ml de agua,

de 2 a 4 veces al día. Dosis máxima diaria: 8 g. El macerado debe

utilizarse inmediatamente después de su preparación.

• Para el polvo, extracto seco y extracto acuoso, el equivalente a dosis

de 100-210 mg de derivados de hidroquinona calculados como

arbutósido, de 2 a 4 veces al día.

Según la Comisión E se tomará infusión o maceración en frío con 3

g en 150 ml de agua, equivalente a 100-210 mg de arbutina anhidra,

hasta 4 veces al día.

El ESCOP propone, para adultos, la maceración en frío de la droga

equivalente a 400-840 mg de arbutina al día, repartida en 2-3 dosis, o

preparaciones equivalentes, hasta un máximo de 2 semanas.

A las preparaciones acuosas conviene añadirles un poco de

bicarbonato para alcalinizar el pH intestinal y favorecer así la

hidrólisis del arbutósido.

Seguridad. No debe utilizarse en el embarazo y la lactancia. Dosis

extraterapéuticas pueden determinar un efecto oxitócico. La arbutina

es, además, teratógena.

La EMA no recomienda su empleo en menores de 18 años por

considerar que las cistitis a esta edad requieren atención médica. No

recomienda su uso en hombres sin previo diagnóstico médico. Si

aparecen síntomas, como fiebre, disuria, espasmos o sangre en la

orina durante su uso, debe consultarse con un médico o un

profesional de la salud cualificado.

No debe utilizarse en casos de insuficiencia renal o problemas

gastrointestinales.

La actividad antibacteriana del arbutósido depende del pH de la

orina, que debe ajustarse a alcalino, por lo que su eficacia se ve

afectada con la administración conjunta de fármacos o alimentos

acidificantes de la orina mientras que se ve reforzada por el

bicarbonato de sodio. A causa de su abundante contenido en

taninos, pueden aparecer náuseas y vómitos debidos a irritación

intestinal. Si se producen, deberá rebajarse la concentración y

dosificación, eliminar el exceso de taninos con carbón activado y

asociar con drogas con mucílagos, como el malvavisco, o administrar

en forma de maceración.

Tras la toma de preparados de hoja de gayuba puede observarse

una coloración pardusca de la orina.

Arándano americano o cranberry (Vaccinium

macrocarpon Aiton, familia Ericaceae)

El arándano americano es un arbusto que crece espontáneamente en

el este de Norteamérica, desde el estado de Carolina hasta Canadá, y

se cultiva desde principios del siglo xix en las zonas de las marismas.

Es de bajo porte, con tallos de 10 cm o menos y pequeñas hojas

perennes. Las flores son de color rosa oscuro, con el estilo y los

estambres completamente expuestos, apuntando hacia delante, lo

que recuerda el cuello, la cabeza y el pico de la grulla (craneberry =

«baya de la grulla», de donde derivó cranberry). El fruto es una baya

de tamaño superior al de las hojas, inicialmente blanco, y se vuelve

rojo intenso al madurar. Es comestible y tiene sabor agridulce. Se

utilizan los frutos (principalmente, el zumo de los frutos).

Composición química. El arándano americano contiene

compuestos fenólicos (benzoico y clorogénico principalmente), es

rico en ácidos (cítrico, quínico, etc.) y contiene proantocianidinas.

Las proantocianidinas identificadas son, en su mayoría, oligómeros y

polímeros de epicatequina y epigalocatequina con uno o más enlaces

interflavano del tipo A. Contiene, asimismo, antocianósidos (3-Ogalactósidos y 3-O-arabinósidos del cianidol y del peonidol), catecol

y flavonoles. El zumo natural (a 7,5° Brix), con un alto contenido en

agua e hidratos de carbono (el 6,9% en peso, del cual el 3,7%

corresponde a azúcares, el 3,1% a ácidos orgánicos y el 0,1% a fibra

dietética), destaca por su contenido en ácidos: cítrico (1,06%), quínico

(1,05%), málico (0,78%), galacturónico (0,19%) y sikímico (0,02%). Su

contenido en ácido oxálico es de 5 ppm, cantidad exigua, por lo que

es imposible que pueda contribuir a la formación de cálculos renales.

Los minerales contenidos en 100 g de zumo son sodio (4 mg), potasio

(85 mg), hierro (0,3 mg) y calcio (7 mg).

Actividad farmacológica. Las proantocianidinas del arándano

americano impiden que las bacterias E. coli patógenas (con fimbrias

de tipo A), responsables del 85% de las infecciones sintomáticas del

aparato urinario, se adhieran al tejido de células uroepiteliales. El

zumo de arándano americano y sus extractos han mostrado también

su eficacia en la reducción de bacterias en las vejigas urinarias de las

mujeres mayores con cistitis de repetición y previenen, por tanto, las

recidivas. Otros estudios sugieren que puede ayudar a los

urostomizados a mantenerse libres de acumulación de moco y, por

tanto, a la reducción del número de infecciones urinarias. En

resumen, disminuye la incidencia de infecciones urinarias

recurrentes, permite evitar las tomas repetitivas de antibióticos y

reduce el riesgo de resistencias.

También hay estudios preliminares que sugieren su eficacia para

impedir la adherencia de Helicobacter pylori (responsable del 90% de

úlceras duodenales y del 80% de úlceras gástricas) e, incluso, de

determinadas cadenas de bacterias responsables de la placa dental y

la gingivitis en la cavidad oral.

Indicaciones y uso tradicional. En uso tradicional, los nativos de

las zonas donde se produce han consumido el zumo y los frutos para

prevenir cálculos renales y de la vejiga, para el mantenimiento de la

salud del aparato urinario y como depurativo.

La Agencia Francesa de Seguridad de los Alimentos (AFSSA), en

un comunicado de 19 de agosto de 2003, autorizó su uso para la

disminución de la frecuencia de las infecciones urinarias debidas a E.

coli uropatógenas que presentan P-fimbrias.

Posología

• AFFSA: zumo concentrado o extractos de zumo, que garanticen la

administración de 36 mg de proantocianidinas diarias.

• ESCOP: 300-750 g/día de preparados líquidos de arándano

americano que contienen el 25-100% de jugo, 200-500 mg de

extracto seco dos veces al día o dosis equivalentes. Para niños (2-18

años): 15 ml de jugo por kg de peso.

• Monografía de la OMS: para la prevención de las infecciones

urinarias en adultos, la dosis diaria recomendada de jugo de

arándano es 30-300 ml de preparados que contengan el 30% de

jugo puro; para el tratamiento de infecciones del aparato urinario

en adultos, el rango de dosis que recomienda es de 360 a 960 ml

diarios o su equivalente. Para extractos concentrados, el

equivalente a 90 ml de jugo de arándano, o para extractos sólidos,

de 400 a 450 mg.

Se recomienda administrar durante 30 días seguidos para asegurar

la no repoblación de E. coli.

Seguridad. A las dosis recomendadas no se han descrito

interacciones, contraindicaciones ni efectos indeseables. Puede

usarse durante el embarazo y la lactancia. No debe emplearse como

sustituto de los antibióticos en caso de infección aguda aunque

puede utilizarse de forma concomitante ya que reforzará la acción

del antibiótico. Proseguir su administración después del antibiótico

hasta 30 días evita las recidivas.

Una posible interacción con warfarina y ciclosporina, apuntada por

algunos autores, se ha descartado por estudios posteriores que han

demostrado que no interfiere con los sistemas enzimáticos CYP2C9,

CYP

1A2 o CYP3A4. No obstante, en estos casos, conviene que la

administración sea supervisada por el médico.

Litiasis renal

Las litiasis renales y urinarias se producen por la cristalización de

sustancias poco solubles, que forman concreciones sólidas de mayor

o menor tamaño (cálculos o arenillas) que se alojan a lo largo del

aparato urinario excretor. La mayor parte de los pacientes que

padecen litiasis renales tienen algún trastorno en la absorción, el

metabolismo o la excreción de los componentes de los cálculos

(calcio, ácido oxálico, ácido úrico, fosfato, etc.), de los inhibidores de

su formación (ácido cítrico y magnesio) o de la acidez (pH) de la

orina. La formación de cálculos puede ser secundaria a más de un

trastorno metabólico. En algunos casos, no obstante, existen factores

estructurales, morfológicos u otras condiciones médicas claramente

predisponentes, que es difícil saber si son congénitos o adquiridos.

Los cálculos más frecuentes son los de tipo cálcico (oxalato o fosfato

cálcico), menos frecuentes son los de ácido úrico u oxálico, estruvita

o cistina. La cistinuria se produce por una alteración congénita del

transporte de aminoácidos en los túbulos renales.

Los síntomas más frecuentes son:

Cólico nefrítico. Se produce por el taponamiento de la salida de

orina en el trayecto excretor. El dolor aparece en la zona lumbar o

la espalda baja e irradia hacia la pelvis, la ingle y los genitales. Es

intermitente, inquietante, a menudo asociado con náuseas,

vómitos, sudoración y sensación de hinchazón abdominal, y puede

llegar a ser muy intenso. No suele dar fiebre.

Hematuria o aparición de sangre en orina. Puede ser visible a

simple vista (macroscópica) al colorear la orina, o no

(microscópica), cuando se produce en pequeñas cantidades y se

diluye en ésta. Es producida por las lesiones que el cálculo

ocasiona en las paredes de las vías urinarias al desprenderse de su

localización y atravesar en su descenso el aparato urinario.

Infecciones de orina. Los cálculos pueden ser causa o consecuencia

de infecciones frecuentes de orina.

• Otro síntoma puede ser la disuria o la poliaquiuria y la urgencia

urinaria, que pueden confundirse con infecciones urinarias.

Los síntomas no son siempre evidentes y a menudo sorprende al

paciente cuando se le diagnostica con motivo de una revisión médica

o por una exploración radiográfica o ecográfica a la cual se llega por

otras causas.

Plantas tradicionalmente consideradas

como antilitiásicas

En los casos de litiasis (cálculos o arenillas renales) y los procesos

inflamatorios relacionados, al igual que en el caso de las infecciones

del aparato urinario no complicadas, se ha propuesto la terapia de

«lavado renal» con plantas diuréticas (descritas en el apartado

anterior), para limpiar el aparato urinario de bacterias, núcleos de

cristalización y otros agentes inflamatorios. La utilización de estas

plantas en forma de infusión varias veces al día favorece el

imprescindible aporte hídrico. Las principales familias de principios

activos contenidos en las plantas con actividad diurética

responsables de la acción son: ácidos fenólicos, flavonoides,

saponinas, aceites esenciales, sales de potasio y ácido salicílico.

Sin embargo, existen también plantas que, tradicionalmente, se

considera que tienen la capacidad de destruir cálculos renales. Entre

ellas destaca el lepidio o «rompepiedras» (Lepidium latifolium L.),

cuyo mecanismo de acción (aparte de su efecto diurético) aún no está

dilucidado, pero que se considera capaz de disolver los cálculos de

oxalato cálcico de las vías urinarias. Se sabe que contiene una esencia

sulfurada (lepidina) con propiedades aperitivas, tónico estomacal y

diurética.

Otra planta de acción diurética, a la cual tradicionalmente se

atribuye acción antilitiásica, es la arenaria —Arenaria rubra L. [=

Spergularia rubra (L.) J. Presl. & C. Presl.]—. Sus abundantes

flavonoides y sales potásicas, junto con la presencia de saponósidos

y antocianósidos, le confieren acción diurética, uricosúrica y

antilitiásica. Tiene un amplio uso popular, incluso en el norte de

África, para «purificar la sangre».

Consejos al paciente con litiasis renal

Conociendo cuáles son los factores responsables de la formación de

cálculos, es posible la prevención en las personas con predisposición

litiásica. Bastará establecer cambios en los hábitos alimentarios de

los pacientes que tienen algún trastorno en la absorción, el

metabolismo o la excreción de los componentes de los cálculos

(calcio, ácido oxálico y ácido úrico), de los inhibidores de la

formación de cálculos (ácido cítrico y magnesio) o de la acidez (pH)

de la orina para reducir sensiblemente la posibilidad de formación

de estos cálculos. Medidas dietéticas generales básicas, como el

incremento en la ingesta de líquidos, preferentemente agua (la

primera y más simple de las medidas para prevenir la enfermedad

litiásica), seguir una dieta no superior a 2.000 kcal, con poca sal,

limitando las proteínas animales, los azúcares y el alcohol, pueden

permitir un mejor control de la enfermedad litiásica.

 INSUFICIENCIA RENAL

 Descripción:

Disminución o cese de las funciones renales. Aunque es muy raro que se produzca la obstrucción total en la emisión de orina, las carencias parciales son bastante frecuentes. En los casos leves, la persona nota una disminución en el volumen de orina, así como en la frecuencia, y dolor a la palpación en la región lumbar. Suele darse con más frecuencia en niños y ancianos y basta palpar la vejiga la zona renal para apreciar el aumento del volumen por retención.La poca orina emitida está muy concentrada y puede contener albúmina e incluso sangre. En las insuficiencias leves se hinchan los tobillos, los párpados y aparecen numerosos granos en la espalda. Estos síntomas deben alertamos rápidamente, ya que son indicativos del esfuerzo del organismo por eliminar la orina.

Causas:

Las causas no renales son la prostatitis, los tumores de vejiga, la deshidratación intensa, las quemaduras graves, los cálculos y las intoxicaciones. Como causas renales están la glomerulonefrosis, la necrosis tubular, los aplastamientos por traumatismo, administración de contrastes radiológicos, y coágulos.

El exceso de sal en las comidas también puede provocar el cese parcial en la emisión de orina.

Tratamiento:

Cualquier disminución de la orina que dure más de cinco días es un proceso grave. En estos casos y aun cuando el enfermo demande agua, deberemos tener cuidado con la hiperhidratación y no dársela antes de que comience a evacuar, ya que es muy peligroso. La producción de orina podremos intentarla solamente antes de las 24 horas del cese total de la emisión, mediante la administración de agua, con más motivo si existen vómitos o diarrea.

La insuficiencia renal leve, con diuresis moderada diaria, se tratará mediante infusiones de cualquiera de estas hierbas: cola de caballo, diente de león, bardana, abedul, estigmas de maíz, rabos de cereza, gayuba o grama. La consuelda mayor, el brezo, ruscus y flavonoides, también se utilizan a menudo. El extracto de árnica se puede dar con precaución en las primeras horas del cese total de la función renal, ya que puede corregir una parálisis incipiente.

Otro tratamiento efectivo es la reflexoterapia y los chorros de agua fría en las rodillas.

Alimentos que estimulan la diuresis son los espárragos, el apio, las alcachofas, las patatas y el perejil.

El Harpagofito y la Equinácea ayudarán a mantener la integridad de los riñones.

Oligoterapia:

El oligoelemento Litio ha sido nombrado como necesario para estos casos. Los suplementos de potasio catalítico se pueden dar en la fase inicial y especialmente si se administran diuréticos.

Nutrientes:Dar una dieta pobre en proteínas y en sal. No administrar suplementos que contengan fósforo. Pueden ser útiles dosis extras de vitaminas A y E. Respecto a la ingestión de agua, no deberá limitarse en casos de insuficiencia leve.

ENFERMEDADES DE LOS RIÑONES Y DE LAS VIAS URINARIAS

CISTITIS/PIELITIS, AGUDAS

Las infecciones de las vías urinarias imponen respeto debido a su bacteriuria y leucocituria significativas, junto con sus variados síntomas clínicas. La homeoterapia se puede combinar en algunos casos con la terapia química o antibiótica necesaria.

LYTTA VESICATORIA (CANTHARIS)

Infección aguda de orina con disuria y polaquiuria; dolores muy intensos y urentes. Aspecto típico de la orina. Dosis: D6, al principio hasta 3 gotas cada hora

SOLANUM DULCAMARA (DULCAMARA)

Infección de orina aguda, también vejiga irritable como consecuencia de humedad y frío, y como consecuencia de bruscos cambios de temperatura (de calor a frío). Micción dolorosa y abundante; cápsula renal dolorida. Dosis: D6, al principio hasta 3 gotas cada hora

MERCURIUS CORROSIVUS

Infección de orina con dolores espasmódicos; secreción de orina viscosa-purulenta. Fiebre con sudores nocturnos-Dosis: D6, 3 veces día 1 tableta

PULSATILLA PRATENSIS

Vejiga irritable, infecciones de orina recidivantes también como consecuencia de en friamiento (por ejemplo, a causa de pies fríos y mojados). Mayor necesidad de orinar con dolores espasmódicos que irradian a los muslos. Dosis: D6, al principio hasta 3 gotas cada hora

ÁRNICA MONTANA

Infección de las vías urinarias debido a manipulaciones como un cateterismo y también con una lesión traumática (post operatoria) Dosis: D6, 3 veces día 5 gotas

Nota: Para el tratamiento posterior después de una terapia con antibióticos es adecuado usar

Sulfur D30 (5 gotas en dosis única).

 CISTITIS/ PIELITIS/CRÓNICAS

El tratamiento de los cursos crónicos y recidivantes de las infecciones urinarias constituye un dominio importante de la homeopatía, aunque cualquier obstáculo mecánico para la micción debe resolverse quirúrgicamente. Para el tratamiento a largo plazo es necesario utilizar remedios homeopáticos constitucionales.

SOLIDAGO VIRGAUREA

Estado después de infección de orina, infecciones recidivantes después de haber finalizado la terapia química; para el «saneamiento del terreno». Dosis: D2, 3 veces día 5 gotas (4-6-8 semanas}

CHIMAPHILA UMBELLATA

Aumento de la necesidad de orinar con dolor urente durante y después de la micción. Dolores sordos en la cápsula renal orina viscoso y maloliente. Dosis: D3, 3 veces día 5 gotas

FABIANA IMBRICATA

Infecciones de orina crónicas con brotes recidivantes de infecciones agudas, también en caso de nefrolitiasis. Intento en caso de insuficiencia renal incipiente. Dosis: D4, 3 veces día, 5 gotas.

ACIDUM NITRICUM

Dolores punzantes en la uretra y genitales («dolor de astilla») con orina patológica (eritrocitos, leucocitos, albúmina, cilindros). Orina oscura, pestilente. Sudor de olor intenso; sensación de debilidad. Dosis: D6, D12, 2 veces día 5 gotas

THUJA OCCIDENTAUS

Infecciones de orina crónicas recidivantes, con frecuencia con sintomatologia ligera. Tendencia a las infecciones de las vías respiratorias (sinusitis, bronquitis) y de las vías urinarias, con clara intolerancia y rechazo al frió o la humedad. Síntomas concomitantes frecuentes: verrugas, piel seborreica. Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas

Nota: Como remedio intermedio es adecuado Medorrinum D30 (5 gotas a intervalos de 4 semanas, en total 3 veces) así como finalmente D200.

INCONTINENCIA DE ORINA

La incontinencia de orina puede ser el síntoma de diversos trastornos (por ejemplo, de incontinencia por rebosamiento o micción imperiosa). Dependiendo de la gravedad, no se podrá evitar una intervención quirúrgica. La homeoterapia constituye una terapia conservadora.

CAUSTICUM

Incontinencia de orina, micción involuntario al toser y estornudar, como también al andar.

Dosis: D4, D6, 3 veces día 1 tableta

 PETROSELINUM

Necesidad imperiosa de orinar; no puede contener la orina, pero solamente puede secretar pequeñas cantidades. Vejiga irritable, Dosis: D6, 3 veces día 5 gotas

CONIUM MACULATUM

Atonia vesical en la hiperplasia prostática; residuo miccional con infecciones vesicales recidivantes.

Signos generales de envejecimiento; arteriosclerosis, regresión a nivel psíquico y físico. Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas

D30, 1-2 veces semana 5 glóbulos

SEPIA

Atonía vesical con hundimiento y sensación de prolapso. Inflamaciones recidivantes de las vías urinarias. Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas D30, 1-2 veces semana 5 glóbulos

Nota: Gelsemium D4 y Oleander D4, 2-3 veces día de cada 5 gotas alternativamente, como combinación útil para el tratamiento de la incontinencia de orina (según W. Quilisch).

NEFROPATÍAS

Las enfermedades de los túbulos y glomérulos renales se manifiestan a través de los más diversos cuadros patológicos según su diferente etiología y patogenia. El tratamiento homeopático (también adyuvante) presupone la existencia de un diagnóstico y un control realizados por especialistas. Para el tratamiento a largo plazo es necesario utilizar remedios homeopáticos constitucionales.

APIS MELLIFICA

Formación de edemas, oliguria; orina con albúmina y cilindros, cefaleas; náuseas; vómitos, la ausencia de sed llama la atención. Dosis: D6, 3 veces día 5 gotas

CUPRUM ARSENICOSUM

Edemas, oliguria; piel pálida y cianótica; fatiga. Uremia incipiente. Dosis: D6, 2 veces día 1 tableta

PHOSPHORUS

Nefropatía crónica; albuminuria, hemorragias (diátesis hemorrágica). Dosis: D12, 2 veces día 5 gotas

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